Ni la destrucción ni las réplicas pueden con el tesón de los orientales
Ni la destrucción ni las constantes réplicas ni la amenaza nuclear sobre sus cabezas pueden con el tesón de los japoneses. No hay saqueos, no hay escenas de pánico, no hay sobreprecios.

Jueves 17 de Marzo de 2011

Ni la destrucción ni las constantes réplicas ni la amenaza nuclear sobre sus cabezas pueden con el tesón de los japoneses. No hay saqueos, no hay escenas de pánico, no hay sobreprecios. Apenas algunos síntomas de desabastecimiento que, anoche, merecieron una recriminación oficial desde las redes sociales: "No acumule más de lo que necesita", fue el mensaje oficial.

La nafta escasea y desplazarse se ha convertido en una pesadilla que insume horas para avanzar pocos kilómetros. Se forman colas kilométricas para lograr la dosis máxima de diez litros por auto; eso donde las estaciones de servicio funcionan, que no son todas. El gobierno pidió evitar los movimientos innecesarios. "Saldremos adelante", dicen en Tokio.

Una imagen de la televisión muestra cómo, en la lejana Sendai, un hombre se inclina una y otra vez para agradecer a quienes tratan de ayudarlo a buscar a su esposa, pese a que los esfuerzos no sirvieron para ubicarla.