El paso a paso que institucionalizó Mostaza Merlo en sus tiempos de gloria en Racing es el camino que eligió Newell's para transitar el primer semestre del año. Y a pocas horas de cerrar la fase de grupos de la Copa Libertadores de América, todo parece encaminado. La hipótesis de máxima era ser protagonista en el torneo Final, instalarse en los octavos de final del máximo torneo continental y estar en carrera en la Copa Argentina. Y el Newell's del Tata está a un punto de abrochar el pase de ronda en el máximo certamen continental y además sigue sólido en los otros dos frentes internos. Lo cierto es que esta noche la Lepra tiene una parada brava en Asunción del Paraguay, donde visitará al copero Olimpia con el objetivo de seguir copado.
Más allá de la derrota ante Colón, que fue mucho menos perjudicial que lo previsto tras el empate de Lanús, el Tata pondrá esta noche lo mejor que tiene a mano para intentar ganar su grupo. Para ello debe vencer a Olimpia, al que ya derrotó con relativa sencillez, al menos en el segundo tiempo en la ida disputada en el Coloso. Pero, por las dudas, hay plan B. Un empate también pondrá a los rojinegros en octavos. Y hasta una derrota por escaso margen lo dejaría bien parado porque obligaría a Universidad de Chile a golear a Deportivo Lara en Venezuela.
Por todo lo expuesto, bien podría proyectarse un partido en el que Newell's adopte todas las precauciones posibles para que nada quede librado al azar. Pero esa característica no está en la genética de este equipo de Martino. Todo lo contrario.
Newell's es un equipo que hace un culto del control de la pelota y a partir de allí ataca más de lo que defiende. Es más, bien podría asegurarse que defenderse lo desnaturaliza y lo hace un equipo permeable.
Como contrapartida, enfrente estará un rival que se siente mucho más cómodo asumiendo el papel de partenaire que de protagonista. La prueba más clara de ello parece encontrarse en los partidos con el débil Deportivo Lara. Cuando debió ganarle en el Defensores del Chaco, apenas empató. Pero fue a Barquisimeto y le hizo 5.
Newell's fue obligado a Santiago y le ganó con claridad meridiana a la U más allá de lo cerrado del marcador. Y en el único partido en el que tomó más precauciones que de costumbre, en Venezuela, perdió.
Pruebas, antecedentes cercanos que fortalecen los usos y costumbres de leprosos y cruzados por estos tiempos.
Como condimento, bien podría asegurarse que nadie mejor que Gerardo Martino para descifrar todos y cada uno de los intríngulis que genera jugar en la casa de una institución históricamente copera, atributo que suele condicionar y llegar a maniatar al rival de turno.
Con su experiencia en el fútbol guaraní, Martino podría enumerar de memoria la lista de dificultades que aparecen cuando se enfrenta a Olimpia en su casa. También una pequeña nómina de beneficios.
De tanto enfrentarlo con Libertad y Cerro Porteño (fue campeón paraguayo con ambos), conoce a la perfección las virtudes y defectos de la institución más ganadora de aquel país. Ni hablar del estadio. Allí, desde el banco de suplentes escribió páginas importantes para la selección albirroja, eliminada por el campeón España en los cuartos de final del último Mundial y subcampeón de la Copa América que se disputó en 2011 en Argentina.
Con los intérpretes a la altura de las circunstancias y con un basto conocimiento del rival y su hábitat, Newell's espera tranquilo en Asunción. El objetivo es excluyente: instalarse en los octavos de final de la Copa Libertadores.