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Newell's vapuleó al sabalero de visitante por 3 a 0

Un triunfo “fantástico”. Necesario e impostergable, más allá de que no fue sencillo. Era lo que Newell’s necesitaba después de los dos cachetazos recibidos en forma consecutiva y que habían sacudido anímicamente al plantel.

Sábado 10 de Marzo de 2012

Santa Fe, enviado especial.- Un triunfo “fantástico”. Necesario e impostergable, más allá de que no fue sencillo. Era lo que Newell’s necesitaba después de los dos cachetazos recibidos en forma consecutiva y que habían sacudido anímicamente al plantel. El equipo del Tata Martino debía sumar para sumar tranquilidad y lo consiguió aprovechándose de un Colón irritante y repudiado por su gente. Esta vez la Lepra estuvo certero en la definición y esa fue la clave para irse con los bolsos llenos de alegría de un Cementerio de los Elefantes caliente. Y no precisamente por la temperatura.

Newell’s puso primera y quiso dar el golpe de calor de entrada. Y cuando apenas habían pasado 20 segundos Urruti se metió en la línea de fuego y quedó cara a cara con Pozzo, quien se jugó la vida en su salida fuera del área y evitó lo que podría haber sido el primer gol. El equipo del Tata intentó sacar provecho de la confusión inicial del sabalero y Pérez metió un zapatazo que tapó Garcé con todo su cuerpo.

El ímpetu puesto en la escena comenzó a mermar y Colón tomó la posta. Primero Moreno avisó con un cabezazo terrible que tapó Peratta y después otro testazo, esta vez del Bichi Fuertes, que también el “22” controló en dos tiempos.

El paso de los minutos llevó a que el juego se tornara anodino y sin acciones en los arcos. Hasta que cuando Vigliano estaba por decretar el final del primer capítulo, Pablo Pérez, el Fantástico, definió llevándose la pelota a lo guapo mientras los defensores lo miraban pasar.

Ñuls sabía que el sabalero tenía que apostar todas las fichas a revertir una crítica situación. Lo esperó bien parado atrás, pero con los delanteros atentos a la contra. Y el local casi logra su cometido con una bocha que metió Moreno al área chica, Fuertes que la tocó y Peratta, enorme, tapó el empate.

A partir de ahí al sabalero lo consumieron los nervios. Los gritos de repudio se hacían oír con intensidad y la paciencia se había tornado en impaciencia. Ñuls empezó a manejar la pelota a través de Torres, Bernardi y Pérez, y a tratar de que los minutos se consumieran. A la vez, buscaba la contra mortal. Que no llegaba porque los avances terminaban en intentos efímeros. Arriba los delanteros no tomaban las mejores decisiones y terminaban la jugada en las manos de Pozzo.

Tuvo que esperar y sudar. Hasta que, después de las dos expulsiones sabaleras que le facilitaron la tarea, sobre el final llegó el golpe letal con un “toque mágico” de Tonso picándole la pelota a Pozzo. En el descuento, el “toque mágico II” lo hizo Urruti, cuchareando la pelota de manera exquisita. Para que se desatara la locura rojinegra. La de los leprosos que festejaban en la colmada tribuna visitante y la de los sabaleros, que silbaban y hasta arrojaban algunas bolsas con líquido color sangre.

Newell’s llegó necesitado de puntos. Obligado podría decirse. Tenía que cortar la racha y meterse otra vez en el camino de la pelea y cosecha de unidades. Lo consiguió, con un juego por momentos sólido, actitud y, sobre todo, teniendo eficacia en el final. Y se llevó de la capital provincial tres puntos “fantásticos”.

La cancha, una caldera

No eran descabelladas las críticas antes del partido cuando se decidió cambiar el horario de 21.30 por el de las 17. Y tampoco lo serán las que se hicieron tras el partido. Es que fue una verdadera locura jugar con una sensación térmica terrible. Pérez y Bernardi fueron algunos de los que lanzaron sus quejas, al igual que el propio Martino. Por ello el árbitro Mauro Vigliano detuvo las acciones en ambos tiempos para que los jugadores puedan hidratarse y tener una tregua.

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