Edición Impresa

Newell's tuvo actitud y fútbol, pero sus errores lo condenaron para bajar de la punta

La imagen del final del primer tiempo acaso sirva para reflejar mejor que ninguna la caída de Newell’s anoche en Sarandí. Ese aplauso conmovedor que bajó de la abarrotada tribuna leprosa hacia los jugadores rojinegros obró como sentencia: si hay que perder, que sea de esta manera.

Martes 07 de Mayo de 2013

L a imagen del final del primer tiempo acaso sirva para reflejar mejor que ninguna la caída de Newell’s anoche en Sarandí. Ese aplauso conmovedor que bajó de la abarrotada tribuna leprosa hacia los jugadores rojinegros obró como sentencia: si hay que perder, que sea de esta manera. Con errores defensivos que nadie busca ni quiere, claro, pero con una actitud y una propuesta que siempre debe ser reconocida. Arsenal le ganó bien, pero el equipo del Tata, hasta que pareció quemar las naves, pudo revertir su suerte. No pasó, al cabo, y la consecuencia fue perder la punta del torneo Final, nada decisivo porque está a uno de Lanús, si bien ahora deberá rendir una prueba consigo mismo para seguir en la conversación.

Fue la hinchada leprosa la que dio el veredicto entonces, para un encuentro que empezó a contramano y que profundizó enseguida esa tendencia pese a que en situaciones de gol estuvieron prácticamente iguales Arsenal y Newell’s en un primer tiempo electrizante, que luego mutó en uno más lógico de acuerdo a la ventaja que supo manejar uno y la impotencia en que sumió el otro ante las posibilidades perdidas por achicar la distancia. Pero claro, esta vez el Scocco del partido tuvo la camiseta local y él solito desentrañó el trámite de entrada. Y se lo hizo cuesta arriba al que iniciaba la fecha como único líder del torneo.

Newell’s extrañamente le cedió la iniciativa a su rival y lo pagó carísimo por la tremenda resolución de Benedetto. Pero lidió bien con esa presión de la pronta desventaja, al punto que erigió a Campestrini en figura, con tapadas sensacionales sobre Maxi Rodríguez, dos veces, y una restante sobre Scocco, además de ser ayudado por el travesaño otras tantas, una vez de la Fiera y la otra de Bernardi.

Todo eso pasó en una etapa sin tregua, donde Benedetto lastimaba a un Guzmán sorprendido por tamaña potencia, todo lo contrario de Campestrini, con los ojos bien abiertos para no dejar acercar a Newell’s en el marcador. Y por eso la diferencia de dos goles fue exagerada aunque en ningún modo fortuita, porque Arsenal supo hallarle fisuras a la defensa leprosa por los laterales y por el centro, donde ni los zagueros ni Mateo contuvieron. Es más, le jugó en ese lapso con las mismas armas rojinegras, de pelota al pie. Después, el complemento fue a medida de la inteligencia local, un equipo utilitario que sabe agruparse y en ventaja explota la contra. Y ante un Newell’s que ya había dejado pasar el tren y no tuvo ya con qué rebelarse.

Por eso el final fue de puro nervio, por eso se sacó Newell’s y mucho ya tuvo que ver la impotencia, más allá de las razones de la calentura que no se pudieron vislumbrar desde un palco. Ahora quedó un punto abajo de Lanús. Aún puede, por supuesto, y para eso debe atender las debilidades expuestas y revertir lo que pasó en los dos últimos torneos, donde mermó su rendimiento y se bajó de una pelea que pintaba para llegar al último round. El aplauso de la gente, también en el final, le brinda el crédito para que la tercera pueda ser la vencida.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario

LAS MAS LEÍDAS