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Newell's se muestra como un líder sólido y legítimo, pero no está consolidado

A Newell's le alcanza con la jerarquía individual para ilusionarse, pero hubo una merma futbolística en los últimos partidos. Es lógico en un plantel que no tuvo ni tiempo ni espacio para una necesaria pretemporada.

Domingo 22 de Septiembre de 2013

Que Newell's es un puntero legítimo no hay dudas. Que tiene un plantel con la cuota de jerarquía necesaria es cierto. Que cuando no puede con el funcionamiento colectivo marca la diferencia con las individualidades es una verdad incontrastable. Que en este contexto es el puntero solitario está a la vista. Que sus hinchas tienen fundamentos para pensar que el campeón del torneo Final puede serlo en el Inicial también forma parte de esta historia anclada en el éxito y proyectada hacia el mejor porvenir. Aunque también hay otra historia, esa que habitualmente no se ve cuando se gana. Pero es la que el cuerpo técnico de Alfredo Jesús Berti tendrá que leer para considerar, y así tratar de que los capítulos por venir no contengan ciertos errores como los escritos recientemente. Algo así como que si bien lo que cuesta vale. Que lo próximo no tenga un costo tan alto que no se pueda solventar.

Porque también hay que admitir que Newell's en los últimos encuentros mostró una merma en su producción cooperativa, que Berti, Gabrich, Puerta y compañía decodificarán sin dudas con mayor certeza, pero que aún no encontraron la forma de repararlo porque en esta ocasión del triunfo en el Cilindro de Avellaneda, mucho incidió que Racing es un equipo que deambula en el laberinto que la coyuntura le planteó, donde tan acostumbrado está a la desazón, que ante la primera adversidad se derrumba. Pero tal vez si el adversario del viernes a la noche hubiese sido otro mejor como Vélez, el resultado podría haber sido muy diferente, tanto como la propia derrota en Liniers.

La practicidad de este Newell's le permite sortear los escollos que anteponen rivales que ya conocen la identidad futbolística de este plantel rojinegro que juega el mejor juego y con la paciencia de un monje tibetano, pero en los últimos compromisos ese rendimiento presentó fisuras que bien pueden tener su génesis en la cuestión física, porque también la pérdida de precisión y la falta de la dinámica necesarias para que los receptores se hagan visibles pueden surgir del aspecto señalado.

Es lógico que esto suceda en un plantel que por los compromisos ganados no haya tenido ni tiempo ni espacio para realizar una necesaria pretemporada. Por esto tal vez esté pagando el costo. Si esto es así, lo táctico debe bucear en las diferentes variantes para soslayar el inconveniente, y es allí donde el cuerpo técnico debe tenderle una mano al preparador físico, cuya enorme capacidad está fuera de discusión.

Es por ello que Berti deberá tomar nota del esfuerzo notable y notorio que realiza Lucas Bernardi, a la sazón el titiritero de este conjunto rojinegro, quien tuvo la capacidad para reinventarse y devenir en este volante que genera, distribuye, asiste y aún quita. Claro, todo ello con la factura que le pasa el cuerpo por las batallas ya disputadas.

El capitán leproso juega como vive, por eso se empecina una y otra vez en meter sus pelotazos y pases entrelíneas para que sus compañeros vulneren, y por esa virtud actitudinal no se quiere ir antes que termine el juego, pero el técnico debe cuidar al equipo y también a él. Y ese instinto de preservación no sólo pasa por reemplazarlo antes de que comience a fallar por el agotamiento, sino también con la búsqueda de alternativas de juego que lo sustituyan en determinados pasajes. Porque cuando Bernardi se cansa o el rival no lo deja ser el punto de partida, Newell's se desorganiza, y el sistema rojinegro requiere del orden para no ser vulnerable. Y si el viernes no lo fue se debió a la consistencia del arquero Nahuel Guzmán, al oficio de Heinze, a la entrega incondicional de Mateo pero también a la noche desafortunada del juvenil De Paul, quien tuvo en los palos del arco ñulista al enemigo indeseado.

Hasta ahora Newell's tiene todo lo necesario para repetir el logro. Identidad futbolística e intérpretes que entienden el juego. Pero debe corregir a tiempo para que aquello que hoy llaman deseo no se convierta en frustración, porque ahora sí otra vez depende todo de Newell's.

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