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Newell's Old Boys y la dignidad de un equipo que dio todo lo que tenía

Newell’s dejó todo y se puso dos veces en ventaja, pero Lanús le igualó. No hubo desempate y San Lorenzo fue campeón tras el 0-0 ante Vélez.

Lunes 16 de Diciembre de 2013

En un domingo de locos, a pura adrenalina y emocionante al máximo, San Lorenzo se quedó con el cinturón de campeón y la posibilidad leprosa de aspirar a un hipotético desempate estuvo cerca, pero se truncó. Claro que si hay una forma de quedarse a tiro del objetivo, de forzar al máximo los límites del destino hasta casi torcerlo, de retirarse de la cancha con la frente altísima a pesar de la falta de recompensa en el resultado, esa forma, sin dudas, es la que entregó Newell's. Con una dignidad abrumadora el plantel rojinegro cerró un 2013 que ya es inolvidable. Es cierto que lo hizo sin el fútbol de alto vuelo que lo llevó a consagrarse en el primer semestre, pero ayer volvió a ofrecer su corazón de una manera encomiable. El equipo de Berti, remendado, emparchado, muchas veces a los ponchazos, supo ponerse dos veces en ventaja sobre Lanús, algo que lo hubiera llevando a una finalísima con el Ciclón, pero el Granate, que en varios pasajes fue superior, se las arregló para estampar el 2 a 2 definitivo. Por eso el aplauso bajó como una sentencia desde los cuatro costados cuando Mauro Vigliano decretó el final. No fue de euforia, pero sí de enorme reconocimiento. El pueblo leproso valoró sin drama a este grupo de muchachos que desde hace un par de temporadas volvió a poner al club del Parque en la cima del fútbol nacional. Que llevó a la camiseta rojinegra a los más alto del mástil. Ayer no logró forzar el desempate, pero la hidalguía lo enalteció. Entrada la noche el domingo tuvo su costado negro, lamentable, horroroso, con una balacera fatal en la desconcentración (ver sección La Ciudad).

La tarde, calurosa a más no poder, arrancó con incertidumbre porque estuvo en riesgo de suspenderse Vélez-San Lorenzo por la requisa previa del estadio, lo que hubiera hecho lo mismo con el cotejo del Parque. Pero el agua no llegó al río y media hora después de lo previsto, a las 18.31, arrancaron ambos partidos. En el Coloso todo fue emoción, nerviosismo, goles, no tanto fútbol, pero muchísima adrenalina del minuto uno al noventa.

Los dos cotejos terminaron en cero en los 45 iniciales. La tensión en las tribunas iba en aumento. Un gol de leprosos o granates los llevaba al desempate. Por eso el segundo tiempo se pareció más a un picado, que a un encuentro basado en la táctica y la estrategia. El mediocampo fue una zona de tránsito y se vino el golpe por golpe, siempre con el Granate más incisivo.

La ilusión leprosa tomó impulso tras la apertura de Pablo Pérez o luego con el 2 a 1 que anotó Carlos Izquierdoz (en contra), aunque de manera sucesiva Lanús se reinventó con los empates de Paolo Goltz y Jorge Pereyra Díaz.

En el epílogo la leyenda leprosa casi encuentra un nuevo capítulo en aquella arremetida de Maxi que se fue apenas arriba. Pero no pudo ser. Mientras que los jugadores de San Lorenzo festejaban la coronación en Liniers, los de Newell’s levantaban los brazos en el círculo central ante el aplauso de los hinchas, como gladiadores después de la batalla. Con la frente altísima se metieron en el vestuario. Cerraron un 2013 magnífico, a pesar del bajón y los contratiempos del final. La dignidad, el esfuerzo y la propuesta futbolística de este grupo fue para sacarse el sombrero.

 El rojinegro fue el que más sumó en 2013
Newell’s es el equipo que más puntos sumó en el 2013, logrando atesorar 69 unidades. Acumuló 38 puntos cuando se consagró campeón bajo la dirección técnica de Gerardo Martino en el primer semestre y en este último torneo Inicial, con Alfredo Jesús Berti, llegó a los 31. Lo siguieron Lanús, que acumuló 66 puntos y San Lorenzo quedó con 65 unidades.

La campaña del Loco
En su primera experiencia como entrenador de primera, Berti cosechó 31 puntos, producto de 8 triunfos, 7 empates y 4 derrotas.

Un pibe por un experimentado
Ezequiel Ponce ayer volvió a jugar y esta vez reemplazando nada menos que a Trezeguet. El juvenil había jugado con Quilmes ingresando por Muñoz.

Un Coloso a pleno
El partido tuvo un lleno total. La gente puso la fiesta y pintó el Parque de rojo y negro. Después, lejos de la cancha, delincuentes empañaron el fútbol.

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