Edición Impresa

Newell’s no encontró la llave de la felicidad ante el Vélez de Russo

El equipo del Tolo sumó sólo un punto, fue 0 a 0 en el Coloso, cuando intentó ir por todo ante Vélez. Chocó contra una defensa que sacó todo para arriba y con su falta de contundencia.

Martes 03 de Marzo de 2015

Quiso, pero no pudo. Buscó y no encontró el camino de la victoria que necesitaba. Newell’s hizo el gasto y tuvo el empuje, pero no supo abrir el hueco justo para meter el golpe de la victoria. Fue un verdadero duelo de piernas el que protagonizó con Vélez, por eso el 0 a 0 dejó sensaciones contrapuestas para uno y otro. Para la Lepra la igualdad fue escasa porque las necesidades eran otras y para la visita un punto de oro en un terreno complejo. Para el afuera, realmente fue un partido olvidable.
Sí, es verdad que en tanta medianía futbolística el rojinegro fue el que más propuso y el que inclinó la balanza de las intenciones, sobre todo en el segundo tiempo. Pero eso solo no cotiza, sino que debe reflejarse en el arco de enfrente y a Ñuls realmente le faltó para doblegar al arquero Sosa.
Nada por aquí, poco por allá. Newell’s era puras intenciones en el inicio, pero chocaba con un Vélez intenso y que proponía. De hecho, las primeras acciones se vivieron en el arco de Oscar Ustari, aunque sin ser punzante el ataque visitante.
Newell’s no lograba sacar provecho de la endeblez y ventajas que entregaba el fondo velezano. Los pocos pincelazos de la primera mitad generaron incertidumbre en Sosa, pero faltó precisión en los últimos toques.
La primera gran ocasión la protagonizó Maxi Rodríguez robando una pelota en la salida de la visita, tocó para Nacho Scocco, que en el momento de ser egoísta no lo fue y la jugada se desactivó con el cierre de Pellerano. Después, Sosa le tapó una buena acción individual a Castro.
Esta última jugada de la primera mitad, pobre por cierto, surgió con una rápida y perfecta salida de Ustari con un pelotazo largo para Figueroa, quien encaró a pura velocidad y cuando pisó el área su toque al medio encontró la pierna salvadora de Amor.
Poco juego en un encuentro duro y friccionado. Demasiado por momentos.
Empuje, pero sin definición. Newell’s necesitaba imponer su protagonismo y buscar con mayor intensidad golpear al equipo de Russo. Le imprimió mayor enjundia, aunque le costaba encontrar su norte y engranar las jugadas.
Scocco se movía por todo el frente del ataque y por izquierda hizo la personal a pura gambeta, con mano incluida de Tripicchio que el árbitro consideró sin intención y que generó el fastidio del atacante.
Y Vélez contestó con un disparo desde lejos que se desvió en el camino y la bocha rebotó en el travesaño.
La pelota era para el dueño de casa. La gente empujaba y Newell’s iba. Eso sí, cómo podía. Y chocaba con una defensa que jugó al “pum para arriba”. Al estilo de Miguel Angel Russo. Para que Pavone y Caraglio lucharan (la palabra encaja justo) con los defensores rojinegros. Y perdieran, como en casi toda la noche.
Fue un cero rotundo, como el partido en sí mismo. Porque hubo exceso de lucha por sobre el fútbol. Puras intenciones de juego y nada de certezas. Y este Newell’s, que necesitaba sumar de a tres ante su gente, no encontró la llave justa para abrir la puerta de la felicidad.
Newell’s buscó que Vélez, pero no pudo ganarlo.

Castro se asoció con Maxi y le dio la cuota de fútbol

El juego colectivo de Newell’s esta vez apareció de los botines del mediocampista Alexis Castro, quien tuvo como su mejor aliado a Maxi Rodríguez, que en cada partido se encarga de marcar diferencias con su jerarquía. Fueron los dos que desequilibraron en un encuentro chato que estuvo plagado de faltas y roces.
Luego de que el Tolo Gallego decidiera que Castro cambie de banda (pasó a la derecha), su equipo comenzó a tener mayor volumen de juego. Porque el volante encontró espacios y generó las situaciones más claras.
De a poco Castro, que hasta hace unos días sonaba como refuerzo de Atlético de Rafaela y no comenzó el torneo como titular, se convirtió en el abanderado de Newell’s. Y así empezó a entrar en contacto con la Fiera, que tuvo las situaciones más claras pero no las pudo cambiar por gol.
Otra vez Maxi Rodríguez marcó diferencias. Y eso que no está en condiciones óptimas, ya que desde la primera fecha lo aqueja una lesión lumbar que no le permite entrenar con normalidad, e incluso lo obligó a infiltrarse.
Con Alexis Castro, que se insinúa como una buena opción en la mitad de la cancha, y con Maxi Rodríguez siempre peligroso, el Tolo Gallego espera que otros eleven su nivel para tener un juego más fluido.

A último momento optó por el cambio: era Tevez, pero se la jugó con Villalba

El Tolo Gallego sorprendió a último momento. Porque finalmente decidió volver sobre sus pasos y conservar a Hernán Villalba entre los once y que Mauricio Tevez aguarde su momento en el banco de suplentes.
Si bien había tenido en mente poner al delantero (algo que reconoció en la conferencia de prensa tras el partido), a la hora de la decisión final miró la formación de Miguel Angel Russo y optó por no dejar solo a Hernán Bernardello en la contención, para que no se repitiera lo sucedido en la derrota contra Independiente en el debut.
A primera vista y con el juvenil de entrada, el rojinegro aparecía como un equipo integrado por jugadores de buen pie de mitad de cancha hacia adelante. Y quedaba el Cabezón como único soldado batallador.
El entrenador rojinegro analizó que la lucha se iba a plantear en el mediocampo por los nombres que mandó a la cancha el ex técnico canalla. Entonces conservó al Mudo en la zona central del mediocampo.
Quizás el punto llamativo es que a Tevez, quien estuvo a punto de ser titular hasta último momento, el técnico leproso recién lo mandó al ruedo en la última docena de minutos. Si bien cualquiera tiene derecho a pensar que no estuvo acertado, más aún en un juego sin demasiados espacios y donde se pegó más de lo que se jugó, Gallego explicó que prefirió no meter antes al juvenil para no desproteger la mitad de la cancha.
Más allá de esta decisión, quedó claro que el equipo de Gallego buscó la primera victoria en el Coloso y ante su gente, pero se quedó con las ganas de tener su primera alegría en casa. La buscada y postergada.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario