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Newell's hizo pardas con Everton con 9 jugadores

Los amistosos siempre son un arma de doble filo. Porque cualquier resultado nunca deja de condicionar los pasos futuros de un equipo. En ese sentido, el empate sin goles que consiguió Newell’s ante Everton resulta una pieza valedera para refugiarse en las perspectivas. Es que el equipo de Sensini...

Lunes 26 de Enero de 2009

Los amistosos siempre son un arma de doble filo. Porque cualquier resultado nunca deja de condicionar los pasos futuros de un equipo. En ese sentido, el empate sin goles que consiguió Newell’s ante Everton resulta una pieza valedera para refugiarse en las perspectivas. Es que el equipo de Sensini supo convivir con la adversidad que significó jugar durante más de un tiempo con nueve y además porque nunca el trámite se le fue de las manos. Inclusive, pudo haber ganado si no fuera por la gran atajada de Dalssaso ante un cabezazo en el área chica de Formica.

En definitiva, que el equipo se haya quedado con la Copa Viña del Mar 2009 (la organización decidió que se la lleve el visitante y que no se defina en los penales) siempre es un combustible para valorar.

Se estaba dando un trámite bastante acorde a un ensayo de preparación. Pocas situaciones, mucha fricción por la secuela de los trabajos de pretemporada y esmero. Hasta que la mano dura de Claudio Fuenzalida desnaturalizó todo. En un santiamén el árbitro les sacó tarjeta roja a Vangioni y Saavedra porque se agredieron mutuamente, y a Machín por un supuesto insulto. Entonces, lo que se encaminaba a un desarrollo sin sobresaltos terminó con la intervención de Roberto Sensini y Nelson Acosta para tranquilizar los ánimos de sus jugadores.

Obvio, la inferioridad numérica alteró lo programado por Sensini y lo obligó a cambios posicionales y nominales antes de tiempo. Mientras el cauce fue normal, Newell’s había mostrado cierto orden colectivo, un remate de Armani y un cabezazo de Schiavi. Peratta también aportó lo suyo con una atajada a Miralles.

Sensini hizo la lógica para reacomodar el mapa táctico: sacó a Steinert, puso a Quiroga a la izquierda, Ré a la derecha y Pillud para cubrir el espacio de Machín. El equipo se la bancó bastante bien, un poco por prepotencia y otro porque Everton apenas inquietó con las corridas de Gutiérrez, mal resueltas, y un tiro en el travesaño de Vidangossy.

Los múltiples cambios que realizó Sensini con los ingresos de Formica, Insaurralde, Cobelli y Sperduti retrataron la etapa de ajuste en la que se encuentra el equipo. No obstante, Newell’s siempre dio la sensación de que va en camino a consolidar un nuevo estilo. Más sosegado y sin tanta presión al que le imprimía Gamboa. Pese a que todo esto hoy es una radiografía relativa para ratificar el rumbo hacia el debut ante Gimnasia La Plata, igual una Copa ganada fuera del país siempre ayuda a cargar el tanque de confianza de un proyecto futbolístico que aún debe zurcir algunas fisuras.

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