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Newell's fue campeón con y sin nueve clásico

La dicotomía que se genera en el mundo Newell's entre si debe jugar de entrada David Trezeguet o Fabián Muñoz dispara un repaso por las delanteras de los equipos que fueron campeones a lo largo de la historia leprosa.

Lunes 04 de Noviembre de 2013

La dicotomía que se genera en el mundo Newell's entre si debe jugar de entrada David Trezeguet o Fabián Muñoz dispara un repaso por las delanteras de los equipos que fueron campeones a lo largo de la historia leprosa. En este sentido lo primero que hay que aclarar es que a Alfredo Jesús Berti, en especial la prensa, lo miró de reojo desde el principio por su falta de experiencia. Y no hay que olvidar que su antecesor, Gerardo Martino en varios partidos utilizó a Mauricio Sperduti de centrodelantero y Nacho Scocco ingresaba desde el banco. Como la espalda del Tata era más ancha, había escasos reproches.

Más allá de todo, es un interesante ejercicio repasar la eficacia de los delanteros de los equipos leprosos que dieron la vuelta olímpica. No todos tuvieron un nueve clásico, ni un goleador definido.

Las comparaciones no son para especular sobre si los delanteros campeones eran mejores que los actuales. El corte transversal grafica que no todos esos planteles tuvieron a un artillero clásico.

En el Metro 74 Alfredo Obberti era lo que se dice un nueve de ley porque todo lo que tocaba arrimaba peligro. Lo acompañaban como extremos Santamaría y Juan Ramón Rocha. Y el Mono fue el goleador.

En el 87/88 el gran equipo de Yudica no tenía nueve definido. Los puntas bien abiertos eran Gustavo Dezotti y Sergio Almirón. Y el que arrimaba calidad como una especie de enlace era Roque Alfaro, que fue el goleador de esa formación inolvidable. Sólo hubo 9 en las primeras y últimas fechas, con Víctor Ramos y Abel Balbo.

En el Apertura 90 (que valió el paso a la final con Boca y la estrella de la temporada 90/91) Cristian Ruffini fue el más aplicado en las redes como carrilero izquierdo. La ofensiva del equipo de Bielsa la completaban Zamora y Boldrini.

Mientras que en 92, también con el Loco como DT, Alfredo Mendoza fue el máximo artillero. Era el delantero por izquierda, que en el centro tenía a Domizi de 9 retrasado y en la derecha a Zamora.

En el 2004, en el conjunto de Gallego, los puntas movedizos eran Iván Borghello y Nacho Scocco, mientras que el Burrito Ortega acompañaba desde atrás.

Ahora Maxi Rodríguez, arrancado desde las bandas, es el artillero del equipo de Berti.

En las delanteras mencionadas la característica de los jugadores es bien diferente. Y hasta se podría afirmar que sólo el Mono Obberti en el 74, sobre todo, y Scocco en el Final 2013 jugaban a lo 9.

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