Newell’s tuvo una nueva puesta en escena buscando el funcionamiento ideal
para arrancar el semestre que se viene. Y esta vez el rival de turno fue Vélez, un adversario de
jerarquía y de la misma categoría, contra quien cayó 2 a 1 tras ochenta minutos. Ni jugadores ni
cuerpo técnico se detienen en el resultado, más allá de que siempre es bienvenida una victoria,
porque la meta es encontrar la sincronización futbolística y sumar minutos para estar preparados
para el inicio del torneo. Sobre todo, analizar a los jugadores que llegaron y entregarles el
libreto indicado de lo que pretende el entrenador de cada uno de ellos.
El primer punto positivo es que esta vez Newell’s levantó el rendimiento
con respecto a las dos presentaciones anteriores, ante Belgrano (0-0) y Boca Unidos (1-2), y eso no
es un dato menor teniendo en cuenta el poderío del conjunto de Liniers. Hasta se vio una buena
versión leprosa en el arranque, con dominio de la pelota en el mediocampo, óptima circulación y
merodeando el área rival. Ahí el punto más difícil de disimular, la potencia en ofensiva, ya que en
esos minutos fue Cichero el que avisó con un tiro de media distancia.
El gol de Augusto Fernández sobre la media hora complicó el panorama, la Lepra
perdió la pelota y arriba se llegaba con los desbordes de Sperduti o la Pulga Rodríguez, pero sin
alguien que definiera o el referente de área que se necesita. En ese lugar primero estuvo Urruti,
que salió lesionado (ver aparte), después Dening y en el complemento ingresó Taborda.
Precisamente fue el uruguayo el que estableció el empate transitorio en la
primera pelota que tocó. El Gordo Sperduti desbordó por la derecha, centro pasado al segundo palo,
la Pulga la bajó de cabeza y el oriental sólo la tuvo que empujar a la red.
A partir de ese momento las situaciones fueron cambiantes, primero golpe por
golpe y después Vélez tomando el protagonismo. Silva metió un testazo que controló Peratta, uno de
los destacados de la mañana, y después Rodríguez sacó un terrible zapatazo de media distancia que
hizo temblar el travesaño de Barovero. Contestó enseguida Cristaldo, pero el uno leproso controló
la pelota. Y a los 61’ un córner desde la izquierda encontró la cabeza del Burrito Martínez
para meter el cabezazo y clavar la pelota contra un palo de Peratta.
El juego ya tenía dueño, Newell’s no podía cambiar la historia y Vélez
aprovechaba para atacar por el sector de Alayes. ¿Por qué? Sperduti, de buen partido, a esa altura
había fundido biela y no tenía demasiado resto para retroceder y el defensor, que ayer jugó su
primer amistoso después de la molestia en la rodilla que le impidió estar en los anteriores,
quedaba expuesto.
La derrota estaba consumada, pero encima Formica se golpeó la rodilla en un
choque con Cristaldo y tuvo que salir y la Pulga dejó la cancha con una molestia. Como para que la
jornada se empañe, no por el resultado sino por las lesiones que persiguen al plantel. Newell's
perdió y sigue buscando aceitar la definición.