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Newell's: El día después que dejó secuelas

La pelea Martino-Pompei siguió en foco, con las palabras del árbitro y del ambiente del fútbol. Ahora, borrón y cuenta nueva.

Miércoles 08 de Mayo de 2013

Siempre dejó claro que no le gustan que se hablen de estas cosas, de lo que no tenga que ver estrictamente con el juego. Por eso, el lunes a la noche Gerardo Martino quedó preso de sus palabras y rápidamente, a la salida del vestuario, minimizó lo más evidente que había pasado: el grosero empujón que le dio Juan Pablo Pompei al expulsarlo, del cual ayer el árbitro se hizo cargo con atenuantes, diciendo que lo del DT rojinegro fue un acoso verbal constante (ver aparte). Se bajó la tensión pero quedaron secuelas que los conductores leprosos deben asumir en lo que les toca para minimizar el daño.

Y Martino quedó preso de sus palabras porque no fue un partido en que el juez perjudicó a Newell's con decisiones que hubieran cambiado el desarrollo. Es más, al técnico no sólo se lo observó gesticulando con Pompei sino con jugadores de Arsenal. Uno de ellos, Jorge Ortiz, después de dos cruces con Marcos Cáceres, en el que fue alternativamente victimario y víctima. El otro, Cristian Campestrini, por la jugada que el cuerpo técnico leproso pidió penal del arquero al propio paraguayo, que no pareció, y que derivó en la primera roja, del profesor Elvio Paolorosso. No hubo pelea verbal, sino intercambio de palabras, pero ¿era necesario?

Después llegó lo conocido. El Tata en un nuevo reclamo que no se observó bien a qué se debió, la corrida de Pompei para mandarlo al vestuario, el intento de Martino de frenarlo y el empujón claro del juez, que derivó, ahí sí, en insultos del DT leproso. Y con él se fueron expulsados Jorge Pautasso y el otro ayudante Adrián Coria.

Y los jugadores tratando de parar a sus conductores, al revés de todo. Gabriel Heinze (página 4) dijo que había que bajar un cambio y eso mismo intentó en medio de los tumultos, sacándole de encima a Pompei a sus compañeros, como Lucas Bernardi con Martino. También señaló que se debía un análisis interior, que Martino rápidamente hizo al salir del vestuario, sin omitir su antipatía, eso sí.

De hecho, más allá de las opiniones que se puedan tener sobre el momento del arbitraje, difícilmente un equipo que marche primero sea tan perjudicado. Y Newell's, si se toma en cuenta el período desde que Martino tomó las riendas en la 1ª fecha del Clausura 2012, es el mejor del fútbol argentino, el que más puntos sumó: 93. Por su mérito, por supuesto.

Al Tata ya lo echaron varias veces como DT leproso. Mucho más cuando vestía la rojinegra, donde de hecho no lo expulsaban porque haya sido violento a la hora de jugar. Quizás porque entienda que los árbitros deben proteger más a los que intentan jugar, o proteger el juego mismo, como le pasaba entonces. Pero sus protestas del lunes fueron exageradas, menos que la reacción de Pompei por supuesto, pero exageradas y no parece que eso sea lo más conveniente para un equipo que siempre se mostró tranquilo en la propuesta de fútbol que él mismo impulsó.

Martino lo reconoció enseguida pero su accionar dejó tela para cortar el día después. Desde hoy sí, hay que hacer borrón y cuenta nueva. Y generar el ámbito para hablar de lo que mejor supo hacer su equipo: la identidad y competitividad que lo llevó no sólo a ser candidato siempre, sino a lo más importante: ser reconocido por su gente aun en la derrota.

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