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Newell's: Comenzó la era post-Bernardi y el equipo sufre su ausencia

Era lógico que pasara. No sólo que sus compañeros lo extrañen en el vestuario, sino por sobre todas las cosas adentro de la cancha. Porque ahora levantan la cabeza y ya no encuentran en el rectángulo a ese...

Miércoles 04 de Marzo de 2015

Era lógico que pasara. No sólo que sus compañeros lo extrañen en el vestuario, sino por sobre todas las cosas adentro de la cancha. Porque ahora levantan la cabeza y ya no encuentran en el rectángulo a ese jugador al que le entregaban la pelota siempre para que organizara al equipo y eligiera con su inteligencia por dónde era conveniente atacar y lastimar al adversario. Ese cerebro prodigioso que tenía Newell's ya no está más. Es evidente que en este arranque del 2015 el equipo rojinegro todavía está resolviendo el luto futbolístico que significó el retiro previsible y acertado del ex capitán Lucas Bernardi. Sin el legendario número siete, Newell's deberá reinventarse en cuanto a su fisonomía, más allá del técnico, el esquema y los apellidos que están en la cancha. Bernardi hacía la pausa, triangulaba, metía el pase entrelíneas, abastecía la trepada de los laterales y solía dejar a los delanteros en posición de gol. Ahora ese rol deberá surgir de respuestas colectivas, algo que en las tres primeras fechas como era lógico está costando demasiado.

Bernardi, con aciertos y errores, fue la bandera futbolística del pasado reciente leproso. Ya sin él deberán aparecer las opciones grupales para mantener la generación de juego, algo que en las tres fechas que se llevan disputadas se vio a cuenta gotas. Newell's, de la mano de un Bernardi que tuvo pasajes flojos y otros brillantes, se acostumbró a jugar en los últimos seis años con un administrador de juego. Y su retiro no será fácil de disimular.

Porque Nacho Scocco seguramente pronto volverá a hacer goles, Maxi seguirá haciendo la diferencia de tres cuartos en adelante y atrás la defensa tiene opciones para ir ganando solidez. Pero lo más difícil para este Newell's será reeducarse en el manejo de la pelota en la mitad de la cancha. Tiene volantes intensos, que juegan con vehemencia, que no paran de correr y que hasta se animan a gambetear. Pero resta conseguir lo más complejo, que es manejar los tiempos del partido en base al control inteligente de la pelota. Y ese rol que supo cumplir Bernardi tendrá que recaer en otras manos, en varias manos mejor dicho.

Por supuesto que se puede jugar sin un armador o un titiritero que mueva los hilos. Es más, la mayoría de los equipos hoy están armados así por la ausencia de volantes creativos que impera en nuestro medio. Basta con ver los 15 partidos de una fecha de primera para admitir que se corre mucho y se piensa muy poquito.

Está bien que el Tolo Gallego, tras lo que fue el empate del lunes ante Vélez, haya destacado la importancia de mantener el cero en el arco propio. Pero él mismo sabe bien que con eso sólo no alcanza para que Newell's sea protagonista, para que logre despegar como equipo confiable. Para eso deberán aparecer respuestas efectivas en la generación de juego. Para ganar partidos hay que hacer goles y esto se logra fabricando situaciones claras, en cantidad y calidad. Hay que combinar sorpresa, generación de espacios, cambio de ritmo y precisión en los últimos metros.

La mejor muestra de esta mixtura de factores es la apilada genial de Víctor Figueroa en la previa del gol de Maxi a Aldosivi. Así el Tolo tiene el gran desafío de amalgamar un dispositivo que entregue soluciones colectivas en este rubro. Si se considera que Nacho y Maxi están por sobre todas las cosas para terminar las jugadas más que para empezarlas, hay que rotular a Víctor Figueroa, Alexis Castro y tal vez al refuerzo Federico Fattori como posibles engranajes para que en el corto plazo aporten en la cruzada de la generación de juego. Otras opciones que pueden unirse a la causa son el refuerzo Juan Neira, el retornado Lorenzo Faravelli o pensando a futuro el pibe Joaquín Torres.

Tal vez ninguno por sí solo pueda tomar las riendas para hacer jugar al equipo, por ello se intuye que la misión deberá ser compartida. Los futbolistas mencionados tienen buen panorama y no les rebota la pelota, pero deberán hacerse cargo de entregarle al equipo la cuota de fútbol indispensable para romper el molde de los partidos.

Mantener el cero en el arco propio y a la vez recuperar el poder de fuego de Nacho Scocco son cuestiones fundamentales. Pero ambos temas requieren que haya respuestas inteligentes en el manejo de la pelota, tanto para dormir el trámite de los partidos como para activarlos según convenga. Y esta lectura deberá recaer en los volantes de buen pie que tiene el plantel. Ya no está el que mejor lo hacía y es inútil lamentarlo.

Américo Rubén Gallego y sus muchachos tienen que armar un nuevo circuito futbolístico. Newell's los necesita.

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