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Newell’s aún no logró una identidad definida en nueve fechas

A favor de Gallego juega el hecho de que por lesiones u otra cosa no pudo repetir la formación. Entonces eso no le permitió consolidar una base y, por ende, el funcionamiento se vio resentido.

Miércoles 15 de Abril de 2015

La campaña que está cumpliendo Newell's en el torneo habla a las claras de la marcada irregularidad. De un equipo que alternó buenas producciones, otras regulares y algunas realmente malas, como fue la del lunes ante Arsenal en Sarandí. Es evidente que existe una cuestión que está íntimamente ligada con la identidad indefinida que muestra el equipo. A veces no se sabe a qué quiere jugar Newell's. Y lo que es aún peor. Pasa de ser un equipo convincente como en la victoria contra Unión a otro totalmente timorato como ante Arsenal. A favor de Gallego juega el hecho de que por lesiones u otra cosa no pudo repetir la formación. Entonces eso no le permitió consolidar una base y, por ende, el funcionamiento se vio resentido. Igual, en términos generales, la campaña que está cumpliendo el equipo no es mala. Está décimo, a siete puntos de los líderes y con la posibilidad de sumar tres más si le dan por ganado el partido ante Arsenal por la mala inclusión del volante Leandro Godoy (ver página 7).

En el fútbol para saber cómo juega o a qué juega un equipo debe demostrarlo partido a partido. Y en el caso de Newell's es difícil saber cuál es la verdadera identidad. Y eso que Gallego avisó en su momento que el equipo que él piensa recién aparecería luego de un par de fechas. Pero eso nunca sucedió.

Lo concreto es que la pobrísima actuación ante Arsenal encendió algunas luces de alerta. No sólo por la producción general del equipo, sino por las bajísimas prestaciones de algunos jugadores experimentados. En ese sentido, llama la atención lo bien que jugó el equipo contra Unión y en apenas un par de días protagonizó la peor puesta en escena del campeonato.

En este contexto de incertidumbre, lo único concreto es que la premisa de Gallego es armar el equipo desde abajo. Prepara los partidos pensando en su arco antes que en el ajeno. Es que sabe que si mantiene el cero tiene jugadores que después marcan la diferencia. Quizás el punto crítico del equipo rojinegro está en la mitad de la cancha. En la conformación del doble cinco. Cuando esas dos piezas se acoplan correctamente en la maquinaria rojinegra, el funcionamiento colectivo se acerca bastante a lo que pretende el Tolo.

Principalmente porque ese bloque resulta clave a la hora de pensar en el arco propio y también en el ajeno. Cuando el equipo defiende, los volantes centrales son los primeros responsables de romper el circuito de juego rival y de cubrir los espacios ante el desprendimiento de los laterales. Mientras que cuando Newell's piensa en el arco rival, son los encargados de iniciar cada ataque. Ofician de nexo entre defensores y atacantes. Por ejemplo, Mateo, Bernardello y Villalba son los principales nombres para armar la zona media. Y en estas nueve fechas, los tres sólo alternaron en el equipo. Por lesiones o por bajos rendimientos, los tres prácticamente no pudieron consolidarse como las bases de sustentación del equipo en esa zona tan importante de la cancha.

La defensa de Newell's tampoco fue una garantía en las nueve fechas disputadas. Alternó más malas que buenas. Y se notaron los desacoples, sobre todo en los partidos contra Belgrano en Córdoba y frente a Arsenal en Sarandí. El aporte de los delanteros tampoco fue redituable. Newell's depende exclusivamente de la inspiración de Maxi Rodríguez. Cuando la Fiera juega bien, el equipo juega bien. Newell's necesita más de Scocco y de Víctor Figueroa. Habrá que ver cómo se incorporan al funcionamiento Ponce y Tevez. Lo cierto es que Newell's desconcierta. Un día juega bien y al otro juega mal.

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