Newell's: "Aún no caigo", dijo Sperduti
Ahora es Sperduti, el del golazo a Boca. Esa es la referencia de todos aquellos que no lo tenían a Mauricio, el volante de la gambeta endiablada que le rompió el arco a Abbondanzieri marcando el segundo gol con el que Newell’s cerró la inolvidable victoria en la mismísima Bombonera. El Cabezón, como lo conocen en su barrio de 7 de Setiembre...

Lunes 16 de Febrero de 2009

Ahora es Sperduti, el del golazo a Boca. Esa es la referencia de todos aquellos que no lo tenían a Mauricio, el volante de la gambeta endiablada que le rompió el arco a Abbondanzieri marcando el segundo gol con el que Newell’s cerró la inolvidable victoria en la mismísima Bombonera. El Cabezón, como lo conocen en su barrio de 7 de Setiembre, ayer parecía estar en el aire y no caía a la realidad que le tocaba vivir. Fue figura y marcó un terrible golazo que dará mucho que hablar. "Todavía no caigo. La verdad es que le pegué y sólo la vi cuando estaba adentro, por eso no sabía qué hacer", le contó Sperduti a Ovación en el día después a la tarde soñada y que le sirvió de regalo anticipado a su cumpleaños número 23 que festejará hoy junto a su familia.

  "Fue algo muy lindo y gratificante marcar ese gol, porque me sacrifiqué mucho para llegar a primera. Nunca me imaginé convertirle a Boca, menos aún en La Bombonera", expresó el Gordo, apodo que le puso el Laucha Formica cuando estaba en la décima de Newell’s y el que todos utilizan en el búnker leproso.

  Sperduti hoy vive una realidad gratificante, pero no todo fue color de rosas en su transitar hacia la primera. Hubo sufrimientos y algunos de ellos casi lo empujan a dejar el fútbol. Uno de los grandes bajones anímicos lo padeció cuando "(Nery) Pumpido me bajó de una pretemporada dos horas antes de viajar. Y después en el momento en que se hablaba de que podía quedar libre. Yo quiero mucho esta camiseta y me inicié en este club, por eso fue doloroso vivir esa experiencia".

  Para poder sortear ese obstáculo que se le presentó en su carrera debió refugiarse en la familia. "Mis padres (Alberto y Ester) y hermanas (Valeria y María Ester) fueron clave para superar ese momento. Cuando me tocó quedar afuera no quería jugar más al fútbol", relató en el momento en que buceaba entre sus recuerdos. Al final sus ganas pudieron más y "tuve revancha, algo que siempre te da el fútbol".

  "No quería ir a entrenar, falté un día y lo llamé a (José) Machetti para que me diera un día libre para recuperarme porque estaba muy mal", recordó el Gordo.

  Hoy el tiempo le depara una realidad opuesta a aquella que vivió tiempo atrás. Y más aún luego de lo que hizo en la mítica Bombonera, donde se fue como la gran figura de la cancha. "Esto es un premio para todos ellos", tiró Sperduti, que luce orgulloso un tatuaje en el pecho con la cara de su madre. "Lo único que quería era llegar a primera. Mi familia hizo lo posible para que lo hiciera y hoy le estoy devolviendo lo que hicieron por mí".

  Sperduti posaba para la producción fotográfica con este diario y debía soportar algunas cargadas. "Gordo, parecés Pampita como posás", como le gritó Peratta. O Spolli cargándolo desde lejos. Con una sonrisa las gambeteó para seguir relatando su momento. "Estoy contento porque me sacrifiqué para llegar. En el gol le pegué con toda mi alma y ni vi la pelota. No sabía para donde correr", dijo el volante que recordó haber marcado un tanto semejante ante Central en novena.

  También se refirió al juego en sí, donde Newell’s mostró una enorme superioridad ante el último campeón. "No digo que le faltamos el respeto, sino que le jugamos de igual a igual. Por suerte se nos dio y conseguimos un triunfo muy valioso".