Domingo 14 de Octubre de 2012
El rápido viaje del neurocirujano Alexander Eban hacia el cielo comenzó con un dolor de cabeza y siguió con siete días en coma durante los que afirma haber viajado "a otra dimensión". Era noviembre de 2008 y una meningitis bacteriana atípica abría rápidamente su camino hacia la corteza cerebral (la parte del cerebro que se ocupa de la percepción sensorial y el pensamiento consciente) de este neurocirujano de la Universidad de Virginia.
"Por siete días permanecí en coma profundo", recordó, aunque al mismo tiempo, dice, "viajó a otra dimensión mayor del universo, una dimensión que nunca había soñado que existía."
Allí encontró "nubes grandes, rellenas y rosadas" contra un "cielo profundo y azul" y "bandadas de seres transparentes, brillantes... sencillamente diferentes a cualquier cosa que he conocido en este planeta".
Alexander no estaba solo. Su compañera de viaje en el más allá era una mujer joven, de pómulos marcados, ojos profundamente azules y "trenzas doradas" que, en medio de "millones" de mariposas, hablaba con él, "sin pronunciar una sola palabra."
Esta experiencia es lo que trata de explicar Alexander en su libro "Proof of Heaven: A Neurosurgeons Journey into the Afterlife", que será publicado en Estados Unidos el martes 23.
Un extracto del texto publicado en la revista Newsweek ya despertó el debate permanente sobre la vida después de la muerte.
Inevitablemente, los escépticos se preguntan si Alexander, quien es profesor de la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard, no se está yendo por las ramas de lo paranormal.
"Hay decenas de miles de experiencias cercanas a la muerte cada año y muchas de ellas son muy similares a los de Alexander", dijo a la AFP Paul Perry, coautor de varios de los libros más vendidos sobre el tema.
Dean Mobbs, psicólogo de la Universidad de Columbia en Nueva York, quien estudia la neurobiología y el miedo en los seres humanos, no rechazó la experiencia de Alexander, aunque cuestionó la forma en que se produjo.
"Pienso que no hay ningún componente paranormal para ello. Creo que nuestros cerebros pueden inventar experiencias vividas en particular en situaciones de confusión y trauma".