Jueves 16 de Enero de 2014
El motivo de la presente es denunciar un hecho acaecido en el día 2 de enero de 2014 en la guardia del Policlínico Pami 1, que por su gravedad no podemos dejar pasar. Ese día llevamos a la guardia en dos oportunidades a Ramón Dávalos para ser atendido por un dolor abdominal. Por la mañana fue atendido por la médica de guardia de ese turno, quien le indicó una radiografía y análisis; y al descartar una patología de gravedad, fue enviado a la casa. Por la tarde concurrimos nuevamente a la guardia por seguir con la misma sintomatología. El médico de guardia de ese momento: Juan Pablo Morelli, ante la repetición de los síntomas y luego de realizar el examen clínico, decide dejarlo un par de horas en observación y colocarle suero. Siendo las 20 horas aproximadamente, este profesional nos informa que va a dejarlo internado en la guardia hasta el día siguiente, ya que quiere descartar cualquier complicación futura. Le preguntamos si le habían hecho una ecografía abdominal y nos responde con un lenguaje técnico. En definitiva, nos quiso decir que no era oportuna su realización puesto que el cuadro no lo ameritaba. La verdad, luego confesada por los profesionales, era que no había ecografista porque ese día había asueto administrativo. Por eso no habían indicado la práctica.Transcurrido quince minutos de la charla, pasamos a saludar al enfermo y un enfermero cuyo nombre desconocemos nos dice que “habían estado discutiendo con Juan y habían acordado darle de comer algo y si no sentía dolor podíamos llevarlo a su casa”, puesto que, de tener que permanecer en la guardia, “debían dejarlo toda la noche en una camilla”. Esta explicación a simple vista parece muy humanitaria, pero al contradecir lo que un rato antes nos había manifestado el doctor Morelli, decidimos esperar para hablar con él. Siendo las 21 logramos contactarlo y el médico nos dice que el paciente debe quedarse en observación hasta el día siguiente sí o sí, que lo que había dicho el enfermero no era más que un malentendido. Nos pide un número de teléfono para contactarse con nosotros en caso de ser necesario y acordamos estar allí a primera hora de la mañana del viernes 3 de enero, si no surgía ninguna complicación. Hasta aquí todo nos pareció bastante correcto y nos retiramos a nuestros domicilios.Siendo las 23, y para sorpresa de todos, Dávalos llega a su casa en un taxi, cuyo chofer accedió a traerlo contra la promesa de pagar el viaje en el destino, puesto que el paciente en cuestión no contaba con dinero y tiene 86 años. Estando en la guardia la doctora Lisa Bergues le da el alta sin llamar a la familia (es decir nosotros), pese al pedido del paciente. Ante semejante acto de irresponsabilidad médica y humana, vamos en forma inmediata a hablar con la médica a la guardia. Allí nos encontramos con el enfermero, Morelli y Bergues, quienes nos dicen muy frescos que habían cambiado de opinión, le habían dado el alta al paciente y como a la mayoría de los viejos los dejan abandonados no creyeron necesario avisar a ningún familiar. Esta respuesta dada con tal desparpajo por quienes hicieron el juramento hipocrático realmente no se puede catalogar más que de una barbaridad, irresponsabilidad y negligencia extrema. El paciente es nuestro padre en el cariño y no podemos permitir que este hecho se repita con él ni con cualquier otra persona, porque justamente de eso se trata, de personas, y no de trastos viejos que molestan. Este acto lo hizo sentir muy mal, desprotegido y avergonzado. Esperamos que las autoridades responsables del Pami tomen cartas en el asunto.
Graciela M. Colussi, Luis A. Colussi y Omar D. Ferretti