Sábado 22 de Marzo de 2014
Mi madre fue operada en Ipam para colocarle una prótesis en la cadera el pasado sábado 8 de marzo. La doctora Ivana Cabezas estuvo a cargo de la cirugía. Mi madre fue muy serena a la operación, con sus 82 años, confiada que todo iba a salir muy bien. La llevaron a las 8 y una hora después la operación había finalizado. Me dijeron que todo estaba bien. Mi padre y mi hermana fueron a comprar el colchón que necesitaba y demás elementos para su recuperación. A los 30 minutos de llegar a la habitación, ella comenzó a respirar mal. Salgo al pasillo, llamo a los doctores clínicos del piso, quienes siguen charlando. A los minutos vuelvo y le digo: “Por favor, algo pasa”. Vienen, la miran, le ponen una linterna en los ojos, pero mi mamá ya no respondía. Y estos médicos ineptos que no supieron reconocer cuando un paciente está haciendo un paro cardíaco. Se tomaron todo el tiempo para llamar al cardiólogo, traer el aparato de reanimación. Para cuando se la llevaron a terapia mi madre ya estaba muerta. Cómo no controlar a una paciente de 82 años después de cirugía. Cómo no venir rápido. Cómo no reconocer un paro cardiorrespiratorio. No quisiera que otras personas mueran en Ipam, por eso les cuento con dolor cómo perdí a mi mamá en ese lugar. Ojalá alguna autoridad se preocupe en saber a qué médicos contratan en su plantel.
Silvia Alvarado
DNI 13.794.541