Miércoles 04 de Marzo de 2015
Borges siempre se negó a reeditar "El tamaño de mi esperanza". En alguna de sus entrevistas, que las hay apócrifas, comentó que temía más bromas vulgares por el título. Lo cierto es que en 1993 la señora Kodama promovió la reedición del libro. Y, desde antes, la publicación de textos recónditos de Borges. Los borgeanos le estamos incalculablemente agradecidos. Sí, rechazo que en un prólogo a "El tamaño…" de 1993, haya flagelado que la edición original "circulara a través de nefastas fotocopias entre los que se creían integrantes de círculos de elegidos". Me pregunto por qué semejante y olímpico desprecio. Conté con esas benéficas fotocopias y jamás, si esta vez la memoria no me falla, me creí parte de ningún círculo, ni cuadrado, ni nada.
Julio Chiappini