Viernes 20 de Febrero de 2009
El viernes 13 me detuve a reflexionar sobre la carta de Mónica García y comprendiendo su sentir me permito agregar otras reflexiones. La pobreza en sus distintos niveles y matices no sólo es carencia de bienes materiales. Existen las pobrezas que incluyen, también, falta de bienes sociales y culturales. A través del pedido de lo material se está canalizando algo mucho más profundo y grave y seguramente más difícil de satisfacer. El empobrecimiento es quiebre de lo humano, es el fruto de una historia de carencias y abandonos que, muchas veces, suponen varias generaciones. Es ausencia de cuidados y afectos, de confianza básica, de educación, de vínculos. Es desafiliación y falta de compromiso hacia los otros, hacia lo social. Es un malestar indefinido y permanente por sentirse excluido, viviendo al margen de los sucesos sociales. Quien vive en un terraplén o a la vera de las vías, está en la vía... está en la nada. Son los "nadies" o los "ninguneados" que viven a la intemperie y en un tiempo muerto. Un acontecer desdichado, como lo fue la tormenta de 2 de febrero, es buen motivo para pedir lo necesario pero, también, para tomar un lugar, para hacerse visible, para tener protagonismo. Lo lamentable es que sean manipulados por punteros que aprovechan estos momentos para posicionarse social y políticamente. También es lamentable que para las autoridades de turno sean un corte que obstaculiza o un número para el reparto de chapas y tirantes. Señora Mónica, bendiga su fuerza con la que sostiene sola todo lo que hace. Aún con sacrificio y mucho trabajo usted puede… y es un ejemplo de vida. No perdamos la esperanza en un futuro en que todos seamos ciudadanos plenos, sin necesidades insatisfechas. Ese tiempo no vendrá por decreto o cuando le vaya bien al campo, sino cuando tanta riqueza en manos de pocos llegue a las mayorías pobres convertidas en trabajo, más y mejores escuelas y hospitales, viviendas dignas, igualdad de oportunidades, etcétera. Sólo así surgirá una sociedad más justa y segura por ser más humana y vivible.
Ana María Cazzoli, anamacazzoli@yahoo.com.ar