Navidad, un estado de la mente
Una vez más la Navidad está próxima. Encontrará a nuestro planeta en época de grandes pruebas. Con exceso de trabajo espiritual, fatiga y congestión psicológica. Son evidentes las batallas de prevalencia entre luz y oscuridad; los místicos de la Edad Media llamaban a esto: "época de sequía".

Sábado 17 de Diciembre de 2011

Una vez más la Navidad está próxima. Encontrará a nuestro planeta en época de grandes pruebas. Con exceso de trabajo espiritual, fatiga y congestión psicológica. Son evidentes las batallas de prevalencia entre luz y oscuridad; los místicos de la Edad Media llamaban a esto: "época de sequía". Pero, a pesar de los profetas de la calamidad y de la negación que anuncian el fin del mundo, trazando cuadros de aflicción y terror, la civilización no se encamina hacia el desastre. Estas etapas pasan y regresa la alegría, el renacimiento y la oportunidad de lo nuevo. Dios, en silencio siempre, plantó nuevas ciudades y nuevos campos donde la destrucción instaló un desierto. Es el mismo Dios que mantiene las estrellas en el espacio, y alimenta los gusanos en el abismo. Somos una raza, una estirpe cósmica convulsionada, pero deseosa de paz, que concentrará nuevamente su energía en la esperanza de lo que muere y renace. En este breve tiempo festivo, el maravilloso edificio que es la conciencia espiritual, el templo de Salomón en la Biblia, tendrá concedida la gracia de reedificarse en el silencioso taller oculto de la mente. No tema a las señales alarmantes. Se está efectuando una descarnada limpieza. La maleza, en atados, es echada al fuego; el trigo, guardado en la bodega. Las condiciones externas y las apariencias no tiene importancia por si mismas, salvo como fuente de crecimiento. Mantenga muy cerca de su corazón el salmo 91. La verdadera paz, la de Noche Buena y Navidad, no fluirán de las condiciones externas, sino de las internas. Una vez más, el hombre de Nazaret caminará entre los sufrimientos humanos, dando la paz y la vida. Los que lloran serán consolados, los que puedan perdonar sentirán alivio. La carne se revelará, pero la domarás con el fervor del espíritu. La serpiente antigua te provocará hasta exasperarte, pero la ahuyentarás con la oración y, con el trabajo constante le cerrarás definitivamente la entrada, "Feliz Navidad".

Roberto Luis Taltavull
rltinmortal@yahoo.com.ar