Sábado 12 de Junio de 2010
Una californiana de 16 años que navega sola alrededor del mundo, tuvo en zozobra a los equipos de búsqueda al haberse perdido contacto con su embarcación. Ayer, sus padres dijeron que está a salvo y se encuentra bien, luego de una gran operación de búsqueda y rescate en el océano Indico lanzada cuando la navegante activó una señal de emergencia.
Sus padres habían perdido contacto con Abby Sunderland el jueves último a las 10 hora de Argentina, cuando interrumpió una llamada telefónica por satélite mientras su embarcación Wild Eyes era azotada por enormes olas en el remoto sur del Indico.
Poco antes había efectuado dos llamadas de auxilio, aparentemente por la pérdida de un mástil durante una tormenta.
Un avión australiano voló sobre Sunderland ayer e hizo contacto con ella. Una embarcación de pesca francesa había puesto proa a la última situación conocida de la chica para rescatarla. La joven comenzó su regata en enero último, dijeron sus padres.
El funcionario de la Autoridad Australiana de Seguridad Marítima en Canberra, Mick Kinley, declaró que “los tripulantes del avión enviado al rescate hablaron con ella, le dijeron que la ayuda estaba en camino. Pero la chica no denotaba angustia ni nerviosismo, como si se encontrara bien”.
“Va a aguantar ahí hasta que el barco pueda llegar a ella en unas 24 horas”, agregó Kinley en una conferencia de prensa.
En la búsqueda participaron autoridades de rescate de Australia, Estados Unidos y Francia, que enviaron barcos y un avión comercial a la zona, situada a unos 3.219 kilómetros al sureste de Madagascar y a otros tantos al suroeste de Australia.
“El barco está en pie pero el mástil se cayó, lo que significa que ella probablemente lo perdió por una ola gigante. Ella reportó que estaba bien y parece estar de buen humor, pero eso es todo lo que realmente sabemos con certeza”, dijo Marianne Sunderland, madre de la adolescente, a CNN.
La Autoridad Australiana de Seguridad Marítima indicó que las condiciones climáticas en el área eran adversas, con vientos de unos 90 kilómetros por hora y un oleaje de seis metros.
“Es un gran alivio, obviamente. Hay un gran júbilo y euforia de que Abigail esté a salvo”, dijo Laurence Sunderland, su padre, también a la cadena CNN. l (Reuters)