Lunes 10 de Agosto de 2015
Después de haber enviado una carta de lectores a La Capital por el problema de que no se respetan las señalizaciones para discapacitados vi con tristeza que en el espacio que se me otorgó en la calle pintaron una gran silla de discapacidad con grandes rayas demarcatorias donde señala hasta donde pueden estacionar y el porqué. Muy buen sistema para señalizar pero muy triste para el que debe desnudarse ante todos los humanos para que se humanicen. Sentí el dolor de mis limitaciones porque se debía mostrar y demostrar con esas marcaciones los límites que me impuso la vida y para que sea respetada debía desnudarme de esa forma. Me sentí desnuda ante los ojos del que no respeta, no sabe respetar y no le importa el problema del otro, y que aquí en este mundo egoísta y perverso continua existiendo el "vale todo". Si a mí se me ocurriera con un aerosol pintar un vehículo en infracción tendría un juicio, si con un martillo lo golpeara, también, porque estaría ocasionando un daño, porque son defendidos por leyes pero nunca estas leyes defienden a la gente discapacitada, midiendo el dolor que ocasionan cuando perturban que no se pueda subir al vehículo para ir a un médico, a un especialista o bien porque tenemos una vez la posibilidad de que podamos pasear, y al salir y ver esta falta de respeto de no tener límites con las mediciones vemos cómo pisotean los pocos derechos y nunca respetados. Agradezco a la concejala Daniela León que llamó para tratar de colaborar y solucionar el tema, agradezco a la Municipalidad que pintó las marcaciones, y mucho más me importaría que los señores que estacionan sepan respetar y no dejen sus vehículos dentro de un "no permitido" sin importarles qué daño pueden estar ocasionando. Creo que la Municipalidad debería solucionar este tema en el momento que dan los cursos a los nuevos conductores, haciéndoles conocer y respetar las señalizaciones, y más aún, a los que atraviesan limitaciones.
Martha Chimento