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Nadal es un karma habitual para Federer

Pero más allá de esos antecedentes, y de que Federer cayó las últimas cinco veces que enfrentó a Nadal, la expectativa era grande, en especial por el nivel que venía mostrando el suizo.

Sábado 25 de Enero de 2014

El español Rafael Nadal quedó ayer a un paso de sumar un nuevo título de un Grand Slam. Como ya es una costumbre, derrotó al suizo Roger Federer por 7/6 (4), 6/3 y 6/3 y avanzó a la final del Abierto de Australia, en la que se enfrentará mañana, no antes de las 5.30, a otro helvético, Stanislas Wawrinka.

La supremacía de Nadal (1º del ranking mundial) frente a Federer (6º) es notoria. Le ganó por 23ª vez en 33 partidos. El suizo no lo derrota en un Grand Slam desde la final de Wimbledon 2007, y jamás lo hizo sobre cemento en uno de los torneos grandes.

Pero más allá de esos antecedentes, y de que Federer cayó las últimas cinco veces que enfrentó a Nadal, la expectativa era grande, en especial por el nivel que venía mostrando el suizo.

“Federer es un artista, Nadal, un guerrero”, resumió ayer la ex número uno del mundo, la estadounidense Chris Evert.

El “artista” intentó todo en un primer set que se extendió por casi una hora y se resolvió en un tie break de 10 minutos. Fue el mejor momento del partido, en el que se vio el contraste de estilos, con un Federer tomando con frecuencia la red y jugando largo y paciente.

Pero la táctica del suizo se fue desdibujando. Por imposibilidad o por impotencia, dejó de ir a la red, enfrascado en intensos peloteos desde el fondo con un rival capaz de devolver mil y un tiros.

Apenas comenzó el segundo set, Nadal pidió atención médica para curar la ampolla, un círculo rojo sanguinolento en la mano izquierda, la que usa para sostener la raqueta.

Si la ampolla le dolió o no, es un interrogante. Lo cierto es que esa mano magullada no le sirvió a Federer para sacar ventaja.

Nadal hizo daño con su drive paralelo y con el revés cruzado, a lo que le agregó la intensidad con la velocidad de su juego. Así ejerció un dominio que por momentos se hizo muy intenso en los dos últimos sets, que ganó sin sobresaltos.

La historia se repitió una vez más, con Rafa a puro festejo con el puño cerrado y la sensación de que el título le quedó al alcance de sus manos. Si lo consigue, igualará los 14 títulos en torneos del Grand Slam de Pete Sampras, y quedará a tres del récord de Federer.

Por otro lado, el cordobés Gustavo Fernández jugaba esta madrugada la final de tenis en silla de ruedas con el japonés Shingo Kunieda.

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