Lunes 19 de Enero de 2009
El periodista deportivo rosarino Jorge Balbo murió ayer a la tarde a los 59 años, víctima de un ataque fulminante a bordo de un colectivo urbano, mientras se dirigía a su trabajo como jefe de Deportes del diario El Ciudadano.
"Venía en el colectivo a eso de las cuatro y aparentemente sufrió un infarto cuando pasaban frente al Alto Rosario. Venían sólo tres pasajeros que oyeron un ruido muy fuerte, una mujer empezó a gritar y el colectivero creyó que habían tirado un piedrazo al colectivo. Había otra mujer que intentó hacerle maniobras de resucitación, pero cuando llegó una ambulancia ya estaba muerto", contó ayer a este diario el periodista Diego Mussetta, de la sección Deportes del diario El Ciudadano.
Balbo desempeñó una extensa y destacada carrera periodística en medios radiales y escritos de nuestra ciudad, así como corresponsal de revistas y diarios de Buenos Aires.
Oriundo del barrio Sarmiento y amante del buen fútbol, Balbo llegó a jugar como un habilidoso volante ofensivo en las divisiones inferiores de Argentino, que finalmente dejó para dedicarse al periodismo deportivo desde los micrófonos de la vieja LT2, en el equipo de "Confirmando" conducido por el recordado Juan Gerardo Mármora, junto al Negro Cardozo y a Héctor Evaristo Allen, entre otros.
Su pasión por el fútbol lo llevó a dedicarse totalmente al periodismo deportivo escrito, al extremo que trabajó en casi todos los diarios rosarinos de los últimos 35 años: comenzó como cronista del viejo diario La Tribuna y luego siguió en El País en la Noticia, Rosario, Democracia, La Capital y El Ciudadano. Y también fue corresponsal en Rosario de la revista El Gráfico y del diario deportivo Olé.
Un párrafo aparte merece su etapa de La Capital, donde trabajó junto a viejos periodistas como el Loco Lorenzo, Carlos Allende y el Negro Marasco, en las épocas en las que la redacción parecía un garito, por el humo, el diario cerraba de madrugada y había una costumbre tan sagrada como saludable: salir a tomar algo con los compañeros "hasta que las velas no ardan".
Balbo trabajó casi 20 años en el Decano de la Prensa Argentina, donde comenzó como cronista y llegó a ser jefe de Deportes, y viajó como enviado especial a los Mundiales de México 86 e Italia 90.