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Murió un operario en el incendio de una fábrica de colchones en Ludueña

En junio de 2012 la misma planta ya se había quemado, aunque en esa ocasión no hubo víctimas. Tenía 24 años y trabajaba allí desde hacía solo dos meses. Los vecinos denuncian condiciones de seguridad deficientes.

Miércoles 11 de Septiembre de 2013

Un operario murió ayer al incendiarse parte de una fábrica de colchones en el barrio Ludueña. Además de cobrarse una vida, el siniestro corrió el velo sobre una serie de denuncias de los vecinos en torno a la ausencia de medidas de seguridad y de protección del medio ambiente por parte de esa empresa. También sobre la situación legal de los empleados, que según denuncias informales de algunos familiares trabajan en negro. El episodio tiene un antecedente similar en junio de 2012, aunque con una diferencia: aquella vez no hubo víctimas.

El incendio se produjo en la planta de la empresa Productos Industriales y el operario fallecido es Javier Saucedo, de 24 años , que trabajaba en esa fábrica desde hace apenas unos dos meses. Saucedo tenía 10 hermanos, estaba casado y era papá de dos nenas, de 5 y 3 años.

El fuego se inició alrededor de las 13.30 y, según las primeras hipótesis, se propagó con tal velocidad que no le dio tiempo a Saucedo a refugiarse de las llamas. Las causas de la muerte se conocerán con los resultados de la autopsia.

La fábrica de Productos Industriales, propiedad del empresario Marcelino Majul, ocupa tres galpones cercados por un gran muro que no permite ver sus instalaciones desde afuera. Tiene dos accesos, uno por el pasaje República Dominicana y otro por el pasaje Cabrera. Ambas cortadas cruzan a la calle Bordabehere (que es la continuación de Salta) a la altura del 4900.

La entrada principal es por República Dominicana 435. Lo que se ve allí es un enorme portón que sólo atraviesan quienes se identifican y logran autorización de un guardia de seguridad. Por Cabrera hay un portón similar, que ayer permanecía cerrado como el otro. Desde afuera no hay nada que indique el nombre de la empresa ni el rubro. Detrás hay un caserío de viviendas muy humildes y un poco más allá están las vías.

El incendio se desató en momentos en que los operarios salieron a descansar. Como todos los días, fueron hasta un quiosco que está en Bordabehere y Cabrera, donde compran sandwiches y bebidas. Saucedo no salió con sus compañeros: dijo que se quedaría a descansar y entre ellos ayer comentaban que probablemente las llamas lo sorprendieron dormido.

Fue un tío del operario, que también trabaja allí, quien le comunicó a la madre y la mujer lo sucedido. Las dos pudieron entrar a la planta recién tres horas después. Estuvieron allí por unos 15 minutos y se fueron con una versión extraña: alguien les dijo que Saucedo había pisado un cable y que murió electrocutado, una hipótesis que para los vecinos del barrio luce descabellada. "Había fuego y humo negro, como en junio de 2012. Nosotros creemos que quedó atrapado", dijo uno de ellos.

Fueron los propios vecinos los que llamaron a los Zapadores y al Sies. "Los dueños estaban más preocupados por sacar carpetas que se llevaron en tres vehículos que por apagar el fuego", aseguró uno de ellos. Un fotógrafo registró el momento en que eso sucedía. Junto con dos dotaciones de bomberos también llegaron varias ambulancias, del propio Sies y de un servicio médico privado. Dos horas después se habían ido porque sólo hubo una víctima a la que asistir. Los propietarios no informaron sobre la magnitud de los daños materiales.

Un antecedente. El episodio de ayer recordó a otro ocurrido el 28 de junio de 2012. Aquella vez el fuego se inició en un depósito donde se guardan las materias primas para la fabricación de colchones. Aunque los operarios intentaron extinguirlo, no pudieron contra la voracidad de las llamas y tuvieron que intervenir varias dotaciones de bomberos de Rosario y de Pérez. Entonces hubo daños materiales considerables, pero no víctimas.

Después de aquel siniestro la planta de Productos Industriales fue clausurada. La medida se levantó cuando una inspección técnica posterior constató que "las condiciones de seguridad eran las adecuadas", según explicaron ayer voceros municipales. Eso fue en julio de 2012 y más tarde a la empresa se le venció la habilitación. Para volver a obtenerla tuvo que pasar por una serie de controles técnicos y presentar informes sobre sus condiciones de seguridad ante casos de incendio, que otra vez fueron aprobadas. En el municipio afirmaron ayer que todo estaba en regla.

Olor y contaminación. Pero en el barrio es casi imposible encontrar a algún vecino que no cuestione las condiciones de seguridad de Productos Industriales, sobre todo entre quienes viven en República Dominicana y Cabrera, justo al lado de la planta.

Una coincidencia revela el grado de hartazgo de esos vecinos por los efectos colaterales de la fábrica: desde unas horas antes del incendio que se cobró la vida de Saucedo trabajaban en el lugar dos abogados que fueron a constatar las denuncias por contaminación del aire, olores fuertes y hasta actitudes de supuesto patoterismo del dueño frente a sus reclamos. En eso estaban cuando se produjo el incendio.

Estas quejas ya dieron lugar a varios reclamos administrativos ante la Municipalidad y otros organismos, pero ahora una mujer que vive a tres casas del muro que cerca la planta de Productos Industriales se apresta a ir a la justicia. "Todo lo que vimos que pasó hoy tras el incendio abona mucho más los reclamos de esta gente", comentó Federico Jolly, uno de los abogados que fueron testigos del incendio. El letrado, junto con su colega María Bernardita Iturraspe, ya prepara el texto de la demanda.

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