Edición Impresa

Murió Erich Priebke, uno de los últimos criminales nazis

Según su apoderado, el ex capitán de las SS será sepultado en Argentina, donde vivió oculto por más de 40 años.

Sábado 12 de Octubre de 2013

El ex oficial alemán de las SS Erich Priebke, condenado en 1998 a cadena perpetua en Italia por la masacre de las Fosas Ardeatinas de Roma en 1944 y uno de los últimos criminales nazis vivos, murió ayer a los 100 años en su residencia de Roma, donde estaba bajo arresto domiciliario debido a su avanzada edad. Priebke quien cumplió un siglo de vida el 29 de julio, fue uno de los oficiales nazis que organizó la matanza en unas cavernas a las afueras de Roma de 335 civiles, entre ellos 75 judíos y al menos un niño, ejecutados con un tiro en la nuca el 24 de marzo de 1944, en represalia por un ataque de la resistencia contra una unidad de las SS en la que murieron 33 soldados alemanes. Según su apoderado, Paolo Giachino, el cuerpo de Priebke será enviado a Argentina para ser enterrado en Bariloche al lado de su esposa. Sin embargo, anoche el canciller Héctor Timerman denegó todo trámite para ingresar el cuerpo del criminal nazi.

Priebke, que sirvió también como traductor para la Gestapo, nunca mostró ningún remordimiento por sus acciones pero aun así pudo cumplir su condena en arresto domiciliario por su avanzada edad. Al igual que el oficial de las SS Karl Hass, acusado junto con él, Priebke se defendió durante el juicio remitiéndose a su obligación de obedecer instrucciones. Tras pasar un tiempo como prisionero de guerra de los ingleses en Italia, Priebke consiguió huir, posiblemente con ayuda de círculos eclesiásticos, y después viajó de Génova a Argentina con un pasaporte falso. Tras haber vivido tranquilamente en ese país durante más de 40 años, el capitán nazi fue entregado en 1995 a Italia, donde un año después fue absuelto. Pero en 1998 fue condenado a perpetua por un tribunal de apelación militar. El Centro Wiesenthal de Israel exigió ayer intensificar las investigaciones contra los criminales de guerra nazis todavía vivos.

El ex capitán nazi gozó del apoyo de varios movimientos pro-nazis de Italia y Europa, que le garantizaron asistencia legal y médica hasta el final de su vida. "Soportó con dignidad años de persecución, convirtiéndose en ejemplo de coraje y coherencia", comentó por su parte su abogado y apoderado, Paolo Giachini, tras anunciar su muerte. Según contó uno de sus amigos, Mario Merlino —conocido como el "profesor negro" por su militancia fascista— el ex capitán alemán se convirtió en los últimos años al cristianismo, leía textos sagrados y solía recogerse a meditar tras haber perdido casi completamente la memoria. Hace 10 años, una fiesta organizada por sus 90 años en una finca, así como la salida pública a un restaurante suscitaron protestas en Italia. Su presencia en un restaurante romano en 2011 acompañado por amigos, fotografiada por la popular revista Oggi, causó indignación, en particular de la comunidad judía, que pidió que se revise su caso. Priebke fue autorizado en 1999 a dejar su domicilio "durante el tiempo estrictamente necesario para la satisfacción de necesidades indispensables", como las visitas médicas. Los familiares de las víctimas esperaron por años que pidiera disculpas. El hecho de que este alemán lograra vivir hasta los 100 años mientras sus víctimas, algunas de las cuales tenían 17 ó 18 años, nunca pudieron envejecer, era inaceptable para los sobrevivientes.

La masacre de las Fosas Ardeatinas fue ordenada en venganza por una bomba que hicieron estallar los partisanos en las calles de Roma, que mató a 33 soldados alemanes. Se cree que fue el propio Adolf Hitler quien ordenó que se mataran 10 personas por cada alemán muerto.

Las víctimas fueron reunidas en el barrio judío y otras, sobre todo detenidos políticos, fueron trasladadas desde las cárceles a una red de cavernas en las afueras de la ciudad, donde fueron ejecutados. La masacre duró horas y Priebke era uno de los oficiales que organizaba la matanza.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario

LAS MAS LEÍDAS