Jueves 04 de Diciembre de 2014
El niño que anteanoche resultó herido luego de que el auto en el que iba junto a dos amigos y la madre de uno de ellos fue chocado por un vehículo robado, en el que un delincuente escapaba de la policía en la localidad bonaerense de Ituzaingó, murió ayer a la tarde en el hospital donde estaba internado.
Luciano Ramírez, de 12 años, falleció a las 18.20 en el Hospital Italiano del barrio porteño de Almagro donde estaba internado con diagnóstico de muerte cerebral y en estado irreversible, según precisó su padre Oscar. "Ya está. Pasó a una mejor vida. Está con su abuelo. No hay nada más por hacer", expresó, entre lágrimas, el hombre, quien recordó que su hijo era "un ángel que bajó del cielo".
"Les pido a todos, a la policía, a la Justicia: basta de todo esto. Que lo busquen y lo encuentren al tipo (delincuente) que se escapó y que se queden presos (junto al sospechoso detenido en el lugar del hecho) para toda la vida. Nada de aguinaldos, nada de sueldos ni esas cosas raras", sostuvo, con la voz entrecortada.
El sospechoso detenido por el hecho, identificado como Claudio Soria (32), quien se encontraba en libertad condicional, fue llevado ante la fiscal Natalia Narmona Luppi, de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) 2 descentralizada de Ituzaingó para ser indagado. La fiscal inició las actuaciones por "robo calificado en concurso real con tentativa de homicidio criminis causa".
El luctuoso hecho ocurrió anteayer, alrededor de las 21, en Segunda Rivadavia y Acevedo, de Ituzaingó, donde Luciano Ramírez viajaba junto a dos amigos a bordo de un Ford Ka conducido por la madre de uno de esos chicos.
El auto estaba detenido en la fila de vehículos que esperaba que se levantara la barrera de un paso a nivel cuando fue embestido desde atrás por un Chevrolet Onix color rojo que había sido robado momentos antes a unas cuadras de allí y que era perseguido por la policía.
Tras esa primera colisión, el Onix se cruzó de mano, chocó también otros dos autos cuyos conductores estaban aguardando para cruzar las vías y finalmente detuvo su marcha.
Luciano fue rescatado del interior del Ka por un vecino, Eduardo Grotteschi, que pasaba por el lugar. El hombre dijo que él vio cómo salía humo del capó del Ka y corrió para asistir al conductor. En ese momento encontró a una mujer que gritaba "¡Los chicos, los chicos!" y vio a los tres nenes en el asiento trasero del auto, uno de ellos inconsciente, por lo que lo tomó en sus brazos y lo llevó hasta la vereda donde otra vecina le practicó maniobras de resucitación hasta que llegó una ambulancia.
El Onix había sido robado por dos delincuentes, uno de ellos armado, aunque en poder de Soria no se secuestraron armas.