Miércoles 13 de Agosto de 2014
El sacerdote español Miguel Pajares se convirtió ayer en el primer europeo que muere de ébola en la peor epidemia en la historia del virus, que deja ya más de un millar de fallecidos en Africa Occidental. Su cadáver fue incinerado por la tarde, una medida solicitada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para evitar que el virus se propague, una práctica aceptada pero no recomendada por la Iglesia Católica.
El religioso, repatriado la semana pasada desde Liberia, donde se infectó, murió en el Hospital Carlos III de Madrid, en el que había sido ingresado en una habitación con medidas para evitar contagios.
Pajares, que tenía 75 años, estaba siendo tratado con ZMapp, el suero experimental que están recibiendo los dos estadounidenses con el virus y del que la administración norteamericana va a enviar varias dosis a Liberia después de que su presidenta, Ellen Johnson Sirleaf, se lo pidiera personalmente a Barack Obama. El religioso cumplía ayer cinco días de hospitalización. Cuando llegó a Madrid el día 7, su situación clínica era “estable”.
Las autoridades sanitarias no informaron después de su evolución por deseo del sacerdote de la orden de San Juan de Dios, donde murió ayer a las 7.30, hora local. “Estaba invadido por el virus, que se lo había comido por todos los lados”, dijo una fuente del hospital.