Edición Impresa

Murió al ser alcanzada por una balacera contra el grupo en el que estaba su novio

Leyla Alario tenía 21 años y pretendió esquivar las balas recostada sobre un asiento. Fue en el barrio 7 de Septiembre.

Domingo 24 de Febrero de 2013

Una chica de 21 años que esperaba a su novio sentada en el interior de un auto fue alcanzada por un disparo mortal que le perforó la espalda. El balazo fue uno de los tantos que ejecutaron algunos muchachos que, por motivos aún desconocidos, llegaron hasta una oscura esquina del barrio 7 de Septiembre en los primeros minutos de la madrugada de ayer y emboscaron a un grupo de jóvenes que charlaban contra un paredón. Entre quienes recibieron la andanada de tiros estaba el novio de quien terminó siendo víctima fatal de la emboscada. Otros cuatro pibes, en tanto, recibieron heridas de distinta consideración.

La sensación que imperaba entre los pocos vecinos que quisieron dialogar con la prensa ayer a la mañana es que "así no se puede vivir más". El resto hizo silencio stampa o no dio cabida a las inquietudes del cronista. "¿Un tiroteo por acá? No, acá no. Puede ser en la otra cuadra", dijo una comerciante que tiene su negocio sobre calle Martínez Estrada antes de clavarle la mirada al periodista en una clara actitud de "no preguntés porque me comprometés".

Charlando. La calle Martínez Estrada es el límite geográfico del barrio 7 de Septiembre, conocido históricamente como el barrio Metalúrgico. De acuerdo a lo que se pudo reconstruir en el diálogo con investigadores y vecinos, había dado la medianoche cuando en el cruce del Pasaje 1404 (o Paraíso) y Martínez Estrada había cuatro muchachos conversando como cualquier grupo en cualquier esquina de cualquier barrio de la ciudad.

La zona estaba particularmente convulsionada porque el miércoles pasado un pibe fue baleado en medio de un incidente que los vecinos relacionaron con un ataque hacia un soldadito que custodia un quiosco de venta de drogas ubicado a un par de cuadras de allí pero que fue denunciado en la subcomisaría 21ª, con jurisdicción en la zona, como una tentativa de robo con un herido de arma de fuego.

A la hora señalada, al cruce del Pasaje 1404 con Martínez Estrada llegó un Renault 9 color bordó con dos ocupantes: Luciano, un muchacho de 32 años que vive a una cuadra de ese lugar y que es conocido por los vecinos, y Leyla Alario, una chica de 21 años domiciliado con su familia en la zona de barrio Azcuénaga.

De acuerdo a los relatos, Luciano bajó del Renault 9 y caminó hacía el grupo de muchachos que estaban en el lugar. Con ellos entabló un breve diálogo. Mientras tanto, Leyla se quedó esperándolo en el auto, sentada en el asiento del acompañante y quizás escuchando algo de música.

Emboscada. Pero esa escena no demoró mucho tiempo en modificarse. En la esquina confluyeron dos motos —una Honda Twister color blanca y una Honda Titán color negra— y un Peugeot 206 gris. Aprovechando el factor sorpresa, el grupo de recién llegados empezó a disparar a mansalva con varias armas de fuego. Entonces hubo una lluvia de balazos calibre 9 milímetros contra el grupo indefenso. Los vecinos aseguran haber escuchado entre 10 y 15 estampidas y la policía logró secuestrar un número no determinado de vainas servidas.

Al escuchar las detonaciones y ver las pistolas humeantes, Leyla se quiso poner a resguardo y se recostó inclinándose levemente hacia el asiento del conductor. Esa acto reflejo que pudo salvarle la vida, en realidad la terminó condenando a muerte. En una secuencia que duró menos de un segundo, uno de los plomos de 9 milímetros impactó en el baúl del Renault bordó, a centímetros de la luneta, y alteró su trayectoria. La bala destruyó el cristal del auto e impactó en medio del asiento del acompañante, a un par de dedos del apoya cabezas. Al rebotar en un objeto metálico del asiento, dijeron los peritos, en lugar de seguir en línea recta, lo que hubiera salvado a Leyla, la bala se desvió y salió por el lateral del asiento hacia el lado del conductor. Entonces el proyectil se metió en la espalda de Leyla que aguardaba agazapada, casi en posición fetal, que los disparos cesaran.

Heridos. Con el olor a pólvora y el rugir de los motores en el ambiente Luciano corrió hacia su auto y se topó con que Leyla estaba agonizando. En la esquina, en tanto, yacían con diferentes heridas leves en brazos y piernas Michael B., de 17 años; Alan Joel F., de 18; Daniel Gerardo T., de 18; y Emanuel R., de 24. Luciano hizo subir a los pibes a su auto y le imprimió la velocidad que pudo al Renault 9. Tomó la avenida de Circunvalación y en unos cinco minutos estaba en el Policlínico Eva Perón de Granadero Baigorria. Cuando llegaron, Leyla estaba muerta.

Con la hipótesis del robo hecha añicos por la mecánica del ataque, algunos vecinos de la zona relacionaron la balacera como otro capítulo del sucedido el miércoles pasado cuando atacaron al soldadito del quiosco narco. "Acá (por el barrio) hay de todo. Transeros, adictos, vendedores, soldaditos, mexicaneadores. Se ve que hubo algo que pasó en estos días (el ataque del miércoles) que rompió con el orden establecido. Entonces el empresario que maneja el negocio (el transa mayor) ordenó que se aplicara un correctivo. ¿Si era para éstos pibes? No lo sé, pero está claro que alguien dio un mensaje", reflexionó un vecino junto a este cronista.

El crimen de Leyla Alario es investigado judicialmente por el juez de Instrucción Hernán Postma y en la calle por la sección Homicidios y la subcomisaría 21ª.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario

LAS MAS LEÍDAS