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Multitudinarias marchas en Ucrania exigen el fin del gobierno prorruso

Son las manifestaciones más importantes desde la histórica Revolución Naranja de 2004, cuya líder está presa por orden del presidente. El detonante del descontento fue el rechazo oficial de un acuerdo de integración con la Unión Europea por presión de Moscú.

Lunes 02 de Diciembre de 2013

Una marea humana con banderas de Ucrania y de la Unión Europea (UE) inundó el centro de la capital del país, Kiev, para pedir la renuncia del gobierno y reclamar una política de integración con el bloque europeo. La marcha se realizó pese a la prohibición oficial de realizarla, y derivó en choques violentos. Anoche la gente continuaba en las calles, y la marcha ya era la mayor desde la Revolución Naranja de 2004. La oposición, impulsada por la reacción popular, llamó a "la revolución" y a una huelga general, mientras el gobierno se reunía de emergencia fuera de la ciudad y planeaba imponer el estado de sitio. El martes pasado, bajo presión de Rusia, el gobierno del presidente Viktor Yanukovich descartó un acuerdo con la UE. Yanukovich es considerado prorruso y antieuropeo. Su popularidad está en caída libre desde que en 2012 envió a prisión a su predecesora, la carismática Yulia Timoshenko.

Las protestas masivas comenzaron el sábado, con un saldo de numerosos heridos por la represión policial. Después de esa primera jornada, Yanukovich prometió en un discurso televisado que "hará todo lo que pueda para acelerar el proceso de acercamiento de Ucrania a la Unión Europea". Pero sus palabras no convencieron a nadie. Ayer desde temprano, miles de personas —se habló de hasta 700 mil— fueron concentrándose en la emblemática Plaza de la Independencia, donde en 2004 estalló la Revolución Naranja. Este fue un levantamiento popular que logró revertir una cuestionada victoria electoral de Yanukovich.

Ayer las autoridades habían prohibido reunirse en la Plaza de la Independencia. Sin embargo, ante el avance de la multitud, la policía antimotines se fue retirando. La mayor parte de la marcha fue pacífica ayer, pero hubo enfrentamientos cuando un sector intentó romper el cerco policial y llegar a la sede del gobierno.

Ante la dinámica de los acontecimientos, la oposición elevó su apuesta. "Desde este día, estamos empezando una huelga" general, anunció el líder nacionalista Oleh Tyahniboh, mientras que a su lado el dirigente del movimiento Tercera República y ex ministro del Interior, Yuri Lutsenko, declaraba el inicio de una "revolución". "Nuestro plan está claro: esto ya no es un mitín o una marcha. Es una revolución. Estamos completando hoy lo que no terminamos de hacer durante las protestas de 1991 y 2004", aseguró, en referencia a las protestas que marcaron la salida del país de la Unión Soviética y la Revolución Naranja, que terminó con un gobierno autoritario prorruso. "La República Socialista Soviética de Ucrania está muriendo hoy. Estamos asistiendo a su funeral", agregó Lutsenko, provocando una ovación generalizada.

Además de la actual crisis política que provocó la decisión del mandatario ucraniano de suspender la firma del acuerdo comercial y político de integración con la UE por presión de Rusia, ayer se cumplía un nuevo aniversario del referendo que determinó la independencia de Ucrania de una moribunda URSS en 1991.

Klitschko. Una de las voces más esperadas fue la del popular ex campeón mundial de peso pesado y devenido líder opositor Vitaly Klitschko, quien pidió la renuncia del presidente. "Nos robaron el sueño. Si este gobierno no quiere cumplir con la voluntad del pueblo, entonces no habrá dicho gobierno, no habrá dicho presidente. Habrá un nuevo gobierno y un nuevo presidente", reclamó.

El presidente Yanukovich convocó a una reunión de emergencia en la residencia campestre del jefe del Estado, fuera de Kiev. Según informó una fuente cercana al mandatario, Yanukovich estaba analizando "decretar el estado de sitio", medida represiva que probablemente se limitaría a Kiev. Pero en la capital se presentó un problema imprevisto para el gobierno y sus planes represivos cuando el jefe de policía de la capital, Valery Koryak, renunció por el "uso excesivo de la fuerza" de parte de sus hombres contra los manifestantes. La represión policial dejó ayer más de 100 heridos, entre ellos varios periodistas.

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