Miércoles 13 de Julio de 2011
Disiento totalmente con lo manifestado por el director municipal de Tránsito el 10 de julio en este diario en cuanto a que la mujer conduce mejor que el hombre. Voy a considerar algunos puntos para demostrar que debe dejar de utilizar estas máquinas de medición: pido que el señor director se apersone a los colegios, donde constatará que “ellas” están estacionadas en doble, cuando no en triple, fila con los coches frenados y cerrados, mientras continúan con sus cotorreos, los cuales muchas veces son con una o más infractoras. Otras conducen usando permanentemente el celular, otras con un cigarrillo en la mano; muchas llevando los niños en los asientos delanteros; no conducen pegadas a su derecha; muchas veces circulan a velocidades de “que me importa” y en estos casos nosotros, los sufrientes conductores, paramos en las esquinas para que pasen sin importar la prioridad de la mano y hasta tenemos que tirarnos a estacionar para evitar encontronazos con ellas, a veces bellas y otras odiosas. Frenan donde no se debe o no hace falta, y luego aceleran a piaccere; en fin, el sexo débil. Conduzco en Rosario desde que habían patentados en la ciudad 20 mil vehículos, hoy hay 500 mil, podrán observar que soy mayor y todavía conduzco y autorizo a quien desee recurrir a los entes que registran los carnés y otras fichas y vean mi historia, a pesar de tener millones de kilómetros recorridos dentro y fuera del país. También expreso que por pasión y respeto siempre me preocupó el mejor tránsito, lo cual me acercó a los distintos entes especializados. Incluso presidí durante algunos años el Club del Tránsito Rosario y sobre el tema escribí varias notas. Por último hago estas manifestaciones en desacuerdo lo expresado por el director, pero dejo en claro que no tengo ningún resentimiento, ni rechazo con la mujer: tengo familia, y tuve madre y esposa.
Luis José Piacenzi