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Mujer tenaz: a los 92 años publicó su primer libro

La maestra rural jubilada María Selva Alvarez Ciaciá presenta hoy, a las 18, sus textos en Maipú 1239. Las ganas no tienen edad

Sábado 12 de Abril de 2014

Ni una señora engreída, ni una viejita simpática. A los 92 abriles que lleva sobre la espalda, como ella mismo escribió, María Selva Alvarez Ciaciá acaba de publicar su primer libro, que presentará este fin de semana ante un público de lujo: aparte de sus hijos, nietos, bisnietos y amigos, allí estarán sus antiguos alumnos de Coronel Arnold y Maciel, chicos que ya crecieron y a los que educó de 1º a 7º, mientras ejercía junto a su marido como maestra rural. Por algo no la habrán olvidado. Lúcida, dueña de un humor ácido para burlarse de las ñañas que traen los años, Selva enhebra recuerdos ante La Capital y ensaya una explicación para la escritura. "Yo no le tengo miedo a la muerte. Es justa, el descanso que se necesita después de una vida, sobre todo si es tan larga como la mía", dice. Pero esa valentía tiene una trampa. Mejor, una coartada: Selva cree que quien deja un libro, muere un poco menos.

El título apela a un juego de palabras con uno de los libros que más le gustan. Se llama "Cuentos de la Selva Alvarez Ciaciá", en alusión al inolvidable homónimo de Horacio Quiroga. En realidad, Selva soplará las 92 velitas en unos pocos días, después de haber presentado hoy su primer libro "mayoritariamente de cuentos" (el segundo, si se decide a editarlo, será de poemas) y su edad es uno de los tópicos que sobrevuela el diálogo, aun cuando no aparezca como eje en su escritura, quizás porque más que motor para escribir funciona como una buena razón para publicar. "Yo no iba a sentarme a la plaza con otras viejas ni a ponerme a tejer escarpines", explica. Ocurre que, como cualquier escritor, Selva es ante todo una voraz lectora. "No tengo plata porque me la gasto en libros", sostiene, y en un taller literario al que asiste sin falta todos los lunes. "El último trabajamos con un texto de Marguerite Duras", dice, sin la menor jactancia ni aire erudito. Cuenta que lee "de todo". Algo más de argentinos que de extranjeros, pese a lo cual Gabriel García Márquez es uno de sus ídolos ("lo amo", afirma), "porque su estilo cambió la idea de cómo había que escribir". Julio Cortázar integra la lista. Le siguen Federico García Lorca y Olga Orozco.

Media vida. "Cuentos de la Selva..." reúne escritos del 87 en adelante que la mujer plasmó una vez jubilada de su extensa carrera como docente rural y en pueblos de Santa Fe. Nacida en Rafaela, como su esposo, también maestro y a quien secundó en su primera escuela rural, Selva fue madre de seis hijos, dos de los cuales ya fallecieron, una herida que no cierra. Quizás por eso su libro les está dedicado a todos ellos por igual, como a los nietos, bisnietos y ex alumnos. Y así como se emociona cuando habla de la familia, Selva no para de traer a la charla anécdotas de su larga experiencia como maestra en distintos pueblos. Si eso es irse por las ramas, son las ramas del árbol de su vida. Pero tampoco es la nostalgia lo que la mantiene en pie. Es una mujer que gobierna sus días y sus noches. "Una vez que me acuesto, me puedo quedar leyendo hasta las 2 o 3 de la mañana", dice. Ni un problema de vista. Escribir, escribe siempre. A mano. Después pasa los escritos a máquina. "Porque a la computadora la uso solamente para mandar mensajes", aclara. Actualmente asiste al taller literario de Cristina Lescano, y hoy después de presentar su libro comenzará a darle forma a su segunda obra.

El secreto de la perseverancia. “Cuentos de la Selva Alvarez Ciaciá”, publicado por la Editorial Rosario, será presentado  hoy, a las 18, en el Salón de Jubilados y Pensionados de la Ingeniería (Maipú 1239), con entrada libre y gratuita. El libro es el resultado de horas de práctica. Selva todos los lunes, durante tres horas, escribe en el taller literario y después pule los textos en su casa. “Las palabras se van armando sobre la marcha”, confiesa.

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