Muertes en Cañada
Otro miembro más en el paraíso de la muerte de la pujante Cañada de Gómez. Otra víctima del sistema consumista de yerbas malas y lo que es peor, de clase social "baja", que fue noticia porque se ahorcó en el puente camino a la autopista, a pasos de su domicilio.

Miércoles 21 de Diciembre de 2011

Otro miembro más en el paraíso de la muerte de la pujante Cañada de Gómez. Otra víctima del sistema consumista de yerbas malas y lo que es peor, de clase social "baja", que fue noticia porque se ahorcó en el puente camino a la autopista, a pasos de su domicilio. Cansado del acoso policial, de la miseria, el entorno y la falta de las necesidades básicas para vivir dignamente. Ni su trabajo lo salvó. Su corta vida terminó en un precario cajón fabricado en la capital del mueble -brindado por el municipio-, reflejando en éste la mirada despectiva hacia los que nada tienen, cuya mortaja fue una cortina blanca descartada de vaya a saber uno qué ventana. Sin flores, sin nada, únicamente con el desconsuelo e impotencia de sus familiares más cercanos. Un manto de silencio e indiferencia flotaba en el ambiente cañadense; algunos de opinión rápida en las redes sociales dijeron "otro más que se va al infierno", otros ni siquiera se tomaron la molestia de pensar o preocuparse por qué suceden estas cosas. El pibe era tristemente conocido por sus declaraciones en los medios con respecto a un incidente policial ocurrido 20 días antes con el "ahorcamiento", según la policía, de su padre en la UR X y con el desalojo frustrado que pensaba hacer la intendenta en su ranchito lindante a la autopista, y que su hermana no permitió por mostrar la documentación que dice que es de su propiedad. En menos de 30 días tres muertes por ahorcamiento y los que deberían empezar a analizar o ver la forma de evitar esto están sumidos en una indiferencia total, como si esta situación no fuera realmente alarmante; en el caso de la víctima anterior, David Benítez, se lo pudo ver hace poco más de un mes en el noticiero local pidiendo por favor a la Municipalidad que saquen la faja de clausura en el club de la ciudad donde tenía la concesión del bufé y lo trabajaba junto a su mujer y sus hijitos. También, por un tema de venta de bebidas alcohólicas a estudiantes secundarios; esto y la suma de otros problemas llevaron a David a ahorcarse en un árbol frente a su casa. Así podemos enumerar la injusticia y la falta de oportunidades que sufren aquellos que llevan la carga de las adicciones y la lucha por querer superarse sin lograrlo, que los llevan a estas situaciones extremas. Lo paradójico de todo esto es que en lo que va del año en ese ridículo "buzón de la vida" ya hubieron, según sus mentores, más de 200 denuncias y muy pocos resultados. Lo que se percibe es que nada cambió, todo sigue igual, todo es una farsa para lavar el alma de la indiferencia de los que tienen la obligación de evitar estas muertes inútiles. Porque sus protagonistas son víctimas de este modelo consumista, perverso e indiferente hacia esa parte de la sociedad, mas vulnerable, no podemos minimizar las causas y criticar con liviandad las consecuencias. ¿O debemos preguntarnos si esta indiferencia es la nueva manera de excluir a los marginados? Sería bueno que analizáramos los cañadenses que estas muertes no son un paisaje más de la ciudad, o una noticia del momento, no es casualidad que haya tantas víctimas en tan poco tiempo. La frialdad no es buen síntoma para una sociedad que se cree inmune a este flagelo que el sistema induce.

Adriana Noemí Diez,
DNI. 13.448.311