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"Muchos pasajeros siempre me dicen que manejo mejor que los hombres"

Noelia Loero tiene 29 años y es colectivera de La Mixta. Con ella, Rosario volvió a tener una mujer al volante después de décadas. El único antecedente data de mayo de 1979.  

Domingo 09 de Febrero de 2014

Se subió hace tres meses y medio al 127 y cumplió un sueño. Es Noelia Loero, de 29 años, quien reinventó un oficio que estaba desaparecido en el transporte urbano de pasajeros: la mujer colectivera. Podría decirse que es la primera dama de las últimas décadas en hacerse cargo de un ómnibus de línea que se mueve dentro de los límites de la ciudad. En rigor, existe un solo antecedente que data de mayo de 1979, cuando Marta Inés Martínez ocupó el puesto de conductora de la desaparecida 303. Ella jamás había tenido una sucesora, pero la historia cambió.

Noelia quedó hace pocos días efectiva en la empresa La Mixta donde otra joven, Luciana, sigue sus pasos y está a prueba.

La mujer que integra la planta permanente de la compañía siempre quiso sentarse en el asiento principal de un micro. Su papá hacía lo propio y le contagió esa vocación que ninguno de sus dos hermanos varones tiene. "Me tocó a mí", cuenta después de relatar de qué modo llegó a ese sitio.

Fue cadete y remisera. "Un día estaba leyendo los clasificados de LaCapital y así me enteré que buscaban choferes. Era domingo y ese mismo día mandé un mail. Al tiempo me llamaron sorprendidos de que fuera mujer, me entrevistaron y me hicieron un contrato", resume.

Noelia dice que es el mejor empleo que tuvo consciente del buen salario de los choferes, pero fundamentalmente porque ama lo que hace. "De otra manera no es fácil aguantar este ritmo en el que, aparte de manejar, tenés que lidiar con la gente. Eso es lo más complicado", agrega, aunque acusa sentirse muy bien en esa relación interpersonal. Tanto que los pasajeros la reconocen. "Me aplauden hasta los hombres por ser mujer", subraya antes de remarcar que también sus compañeros la contienen. De hecho, la empresa evita darle recorridos complejos, aunque su horario comienza después de las 15 hasta pasadas las 23. En ese lapso hace la ronda cinco veces. Y mientras mueve el volante y la palanca de cambios, ve pasar todo tipo de pasajeros. No tiene miedo a la inseguridad (de hecho no sufrió ningún inconveniente de ese tipo) y sólo ha debido discutir algunas veces con gente que no quería pagar el viaje.

Así lleva la joven su trabajo. Es más, por ahora no tiene que rendirle cuentas nadie: Noelia es soltera y no tiene novio.

Memoriosa, promete no olvidarse más del 657, la cantidad de personas que llevó en su primer día de trabajo, del que se ufana porque, si bien estuvo nerviosa, "no pasó nada", desliza para evidenciar que no tuvo ninguna clase de encontronazo en la calle.

Por el momento, todo anda sobre ruedas: en su casa están felices y logró un cometido que, en otras oportunidades, le generó una decepción: "Me presenté en una empresa interurbana (donde sí es más usual hallar mujeres al volante, además de taxis y remises) y me cerraron las puertas".

"Muchos me dicen que manejo mejor que los hombres", descerraja. Tendrá que vérselas con sus compañeros apenas, con la publicación de esta nota, retome su tarea cotidiana en La Mixta.

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