Mucho ruido y pocas nueces
Entre tanto ruido y pocas nueces, asistimos al periódico bombardeo publicitario presentando a los futuros candidatos de las elecciones que se aproximan. Escuchar las propuestas, por llamarlas de algún modo, genera tristeza.

Domingo 15 de Mayo de 2011

Entre tanto ruido y pocas nueces, asistimos al periódico bombardeo publicitario presentando a los futuros candidatos de las elecciones que se aproximan. Escuchar las propuestas, por llamarlas de algún modo, genera tristeza. Una mediocridad casi ufana se regodea, mostrando una vez más que la gran mayoría toca de oído y desafina bastante. Nadie se cultiva, ni se informa cuando quiere ocuparse de los asuntos del Estado. Para qué perder tiempo revisando el pasado y si lo hicieran, se limitarán a la copia sin modificación alguna. Se percibe en la gente una resignación "globalizada" matizada con muy poco de esperanza aunque suficiente para seguir creyendo. Por ello, traigo a colación la destacada labor desarrollada por el conductor de Plan A, la tarde en que los posibles vice-gobernadores se expresaron respecto de la Educación. Dejando de lado la legislación por ser algo específico, las ideas vertidas señalaron un desconocimiento del tema, demostraron confusión en cuanto a la práctica docente, al aprendizaje del alumno, a la realidad que se vive hoy en las escuelas, a la falta de garantías. La única mujer del panel, más organizada, parecía dar forma a tanta insensatez pero terminó perdiéndose en un discurso vacío de contenidos. Se planteó una sola verdad: "No se destinaron nunca los dineros necesarios para satisfacer la demanda cultural". Entre tanto absurdo, aseveraron coincidir. ¿En qué?, no quedó claro. Y es aquí donde, el moderador, percatándose de la ineficiencia de los presentes, haciendo uso del arte de conducir, cerró hábilmente el programa demostrando ser más político que los que se postulaban como tales.

Ada Pesenti Buccella