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Mucho ruido y muy pocas nueces

Boca y River jugaron un partido intrascendente que no respondió a las expectativas. El empate ni los premia ni los castiga.

Lunes 25 de Abril de 2016

Se esperaba otra cosa. Boca Juniors y River Plate igualaron sin goles en la Bombonera, en un clásico que estuvo signado por la inferioridad numérica del local desde el minuto 12 sin que su rival pudiera hacer pesar esa ventaja. El juego en líneas generales fue intrascendente, no respondió a las expectativas y aunque Boca quedó algo más satisfecho dadas las circunstancias, el empate ni premia ni castiga a ninguno de los dos.
  River mantuvo la iniciativa durante gran parte del juego pero jamás encontró profundidad, Andrés D’Alessandro no tuvo socios en el armado ofensivo y el partido transcurrió casi sin zozobras para el arco local.
  Boca, disminuido, se refugió en una función defensiva sólida con un buen trabajo de Leonardo Jara, el jugador más destacado, que ocupó la posición de volante central desde el final del primer tiempo por la lesión de Fernando Gago, contó con una zaga central firme y limitó sus posibilidades de ataque al esfuerzo solitario de Pavón.
  La acción que iba a condicionar todo el desarrollo posterior tuvo lugar a los 11’ cuando después de una pelota parada a favor de River, Alvarez Balanta cargó contra Orion, Pérez reaccionó con una patada en el vientre del colombiano y el árbitro Darío Herrera correctamente resolvió la expulsión del ex Newell’s y la amonestación a Balanta. Desde entonces se acentuó la tendencia con que había comenzado el juego. River tuvo el balón, D’Alessandro se constituyó en el eje de la distribución mientras Boca para salir solo contó con las pelotas largas para Pavón. De todas maneras, River nunca fue profundo.
  La segunda etapa mostró características similares al primer tiempo, con Boca ocupado en cuidar los espacios como para que el jugador de menos que tenía no permitiera que su rival sacara ventajas con la posesión de la pelota.
  El equipo de Gallardo volvió a acaparar la tenencia del balón pero sin generar jugadas de peligro, salvo un rebote que dio Orion y que Alonso, en posición adelantada, enviaba a la red.
  Así se llegó al tramo final del partido, con tensión hasta el final, y con la idea del empate instalada en los dos: Boca no pudo más que lo que intentó con un jugador menos durante casi todo el partido y River no arriesgó todo lo que se suponía que podía hacerlo. A la hora del podio y los aplausos, D’Alessandro en River y Lodeiro en Boca se llevaron las medallas.

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