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"Muchas veces entro en caos", confesó el folclorista Raly Barrionuevo

El folclorista asegura que después de las tormentas llegan cosas buenas. Actúa esta noche en la peña trashumante en Club Brown.

Sábado 05 de Julio de 2014

La chacarera es su rock, su religión y su modo de transitar la vida. Raly Barrionuevo ratifica su rol de comunicador de injusticias y asegura que la credibilidad pasa por respetar las raíces y claro está, él las honra en cada estrofa. El cantante santiagueño llega a Rosario para tocar en la mítica Peña Trashumante, en su primera edición fuera de Córdoba. En esta oportunidad, Raly compartirá parte de su último trabajo discográfico "Rodar" además de su repertorio folclórico junto a Liliana Herrero, la cantante popular que bucea en las raíces folclóricas argentinas y su repertorio, y resignifica ese sentir otorgándoles sonidos contemporáneos. También actuarán Farolitos, Varonb, Mudanceras y Ayem Nohuet.

Antes de subir al escenario de la peña, esta noche, a las 22, en Club Brown (avenida Francia y Brown), Barrionuevo charló en exclusiva con Escenario con su tono descontracturado y su mirada idealista. Dijo que los momentos de dolor juegan un papel muy determinante en las canciones, destacó la importancia de reconocer a la Pachamama y aseguró que todas las canciones son de amor. Con ustedes, el galán del folclore.

—¿Cómo va a ser el show en La Peña Trashumante?

—Va a ser un encuentro de muchas energías artísticas. La Peña Trashumante es un espacio que venimos construyendo desde hace varios años en Córdoba. Se hace dos veces al año en esa ciudad y la idea es que participen organizaciones independientes y barriales con artistas no solamente del folclore, también de otros géneros. Liliana Herrero va a ser la invitada de lujo. Y además habrán bailarines y grupos de danza. Es la primera vez que lo vamos a hacer en Rosario. Hemos tenido muy buena predisposición de mucha gente, como Farolitos y la gente del Centro Cultural de Pocho Lepratti. La verdad es que la gente de Rosario siempre me tiró muy buena onda así que está todo dado para que sea una hermosa fiesta. La gente tiene que ir temprano para comer y disfrutar de un ámbito de peña.

—En tu último disco, "Rodar" decís que tus canciones están impregnadas de la armonía que estás experimentando en tu vida y que es un disco sin histerias ni enojos. ¿Sos un artista que siempre se mantiene en eje?

—No, muchas veces entro en caos, y de ahí vienen muchas cosas. De hecho, al tiempo que salió el disco perdí a mi mamá que siempre fue el motor de mi creatividad y de mis apuestas a la música. Entonces los momentos de dolor que te mueven toda la estructura juegan un papel muy determinante en las canciones. Creo que "Rodar" tiene mucha paz, representa mucho lo que voy viviendo, no paro nunca, voy donde la música me lleve. No soy un tipo que viaje por cuestiones de turismo, cada vez que viajo es porque me gusta estar con la música. Después, prefiero estar en mi casa y trabajar la tierra.

—¿Te manejás siempre en bicicleta?

—La llevo siempre conmigo. Y cuando tengo un tiempito libre me voy a recorrer el lugar en el que estoy. Si me encuentran se prenden a andar conmigo.

—Tus canciones se caracterizan por ser profundas y sencillas a la vez. ¿Es cierto que la inspiración llega en los momentos de sufrimiento?

—Algo de eso hay. Si te pasan cosas muy intensas, después de esas tormentitas llegan cosas buenas, porque así sucede naturalmente con la Tierra y así pasa con nosotros también. Creo que todas las canciones son de amor a distintas cosas: el amor a la justicia, a alguien que uno quiere, a su tierra, a la gente en general, al camino. El amor siempre es el motor de las cosas, pero bueno, yo no soy de escribir sobre cuestiones románticas, sí escribí "Zamba de acuarela" cuando era más chico. Pero una cosa es la canción de amor y otra son las canciones románticas. Algunas canciones están más ligadas al deseo que al amor mismo; y son cosas muy distintas, el deseo de acostarte con alguien no tiene que ver precisamente con el amor. Para mí "Ey paisano" o "Chacarera del exilio" son canciones de amor. Esa es mi manera de ver el amor: desde lo colectivo. El amor tiene que ver con tratar de ser consciente del contexto en el cual uno vive, con que no te pasen por alto los dolores de la gente.

—Demostraste ser un artista comprometido con la sociedad y eso se ve en cada presentación donde están presentes los temas ambientalistas. En ese sentido, ¿qué percibís de Argentina en tu continuo recorrido?

—Me emociona la gente que se juega el cuero no sólo por uno, sino por su contexto. He tenido la posibilidad de conocer gente impresionante en muchos lugares relacionados con la lucha antiminera, contra Monsanto. Y también veo mucha gente que pone energía para volver a la huerta, a lo sencillo, a lo que nos hizo lo que somos. Hoy estamos tan invadidos de cosas venenosas que ya se transformaron en un estilo de vida, como la velocidad en la que estamos. Nos hemos ido alejando de la naturaleza en general. No nos hacemos cargo que formamos parte de la Pachamama y pasamos a ser máquinas. La gente que hace cosas en pos de volver a la naturaleza es la que me motiva y me mueve.

—¿Tenés una mirada optimista?

—Soy un tipo que no cree que el arte tiene que ver con cuestiones partidarias. Yo no estoy alineado con ninguna cuestión partidaria, no me interesa. Sí, creo en la política y en que cada acción que uno hace en la vida tiene que ver con cuestiones políticas, no así con las cuestiones partidarias. Hay mucha gente que está volviendo a cuestiones esenciales porque necesitamos volver a los yuyos. La misma velocidad del mundo hace que tapemos un dolor de cabeza con ibuprofeno, mientras que eso antes no pasaba. Porque en realidad estás tapando algo y no te estás preguntando qué te está pasando. Y ésto se relaciona directamente con la música, el modo en plantear la música y en cómo uno asimila una canción: que llegue o que cause efecto rápido. Soy optimista porque veo mucha gente tratando de cambiar. Por mi parte, hace muchos años que he vuelto a curarme con yuyos. Desde que no tomo remedios no me he vuelto a enfermar de nada, nunca más me volví a quedar disfónico.

—¿Qué hacés si te duele la cabeza, por ejemplo?

—Si me duele la cabeza, yo sé que me tomo un té de orégano y romero y tengo que esperar un rato, no es que se me va a pasar en un segundo. También me pregunto por qué me duele el "mate". Tengo muchos yuyos como la ortiga o la canchalagua, cada uno con su función. Lleva su tiempo, no existe el milagro como con el ibuprofeno que se te pasa sí o sí. Saber esperar ese tiempo es vivir distinto.

—En Santiago del Estero, ¿la chacarera es su rock?

—Sí, creo que eso tiene que ver con lo cotidiano, con lo ancestral. Me imagino que en la costa del Misisipi, en Estados Unidos, se debe respirar blues. Bueno, a nosotros, en muchas partes del noroeste nos pasa eso con la música folclórica, y después bueno, uno puede coparse con lo que sea. Me puedo copar con la música flamenca, qué se yo. Pero lo que me va a sonar creíble siempre es una chacarera, una zamba. La credibilidad pasa por una cuestión de raíz.

—¿Se ganan más mujeres siendo rockero o folclorista?

—Folclorista, ¡olvidate! (risas). Te soy sincero, tengo grandes amigos rockeros de verdad, como los chicos de Las Pelotas, pero noto que hay otros que están en una postura. En ese sentido, el folclore tiene mucho más rock and roll pero no es tan farolero, es más tranqui. Si es por acciones rockeras, como romper la pieza de un hotel, en algún momento todos lo hicimos, pero lo que te sostiene son otras cosas, que están más ligadas a lo artístico que al acting.

—Sos considerado como un gran "comunicador de injusticias". ¿Es cierto que fuiste censurado en dos oportunidades, una por decir en una canción que "el alma de Andalgalá está contaminada" y otra, cuando la TV Pública cortó la transmisión del Festival de Cosquín cuando mostraste imágenes del pueblo de Famatina (La Rioja) luchando por resistir a las mineras?

—Es lo que se comentó. Igual, a mí, sinceramente, no me termina de constar que me censuraron en Cosquín, justo coincidió que se cortó la imagen...Así que no tengo nada que decir con respecto a eso. Y con respecto a Andalgalá, lo que pasó fue que me intentaron hacer una denuncia por una canción que tiene como diez años ya, "Ey, paisano", que dice "el alma envenenada de Andalgalá", que habla de la minería a cielo abierto. Al final no pasó mucho más. Me hubiera gustado que avance para que se genere una discusión al menos. La idea era hacerme una denuncia penal por una letra de una canción...una cosa increíble.

—¿Qué planes tenés para este año?

—Tengo un disco terminado con canciones del Chango Rodríguez, que hice sólo con guitarra, ya veré cuando lo edito. Y ahora estoy en La Rioja grabando la segunda parte de "Radio AM" y estoy mezclando "Rodar" en vivo. Y bueno, estoy viendo cosas para un nuevo disco de canciones propias. Estoy chocho por esta segunda parte de "Radio AM". Soñaba con que sea un disco doble pero no me alcanzó el presupuesto y ahora lo estamos haciendo a modo de cerrar el círculo.

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