Viernes 01 de Junio de 2012
Los discursos de la presidenta y el optimismo que pretende insuflar no corren parejos con las realidades que nos toca enfrentar a los argentinos en estos últimos meses, en los que volvieron a manifestarse algunos síntomas de carácter inflacionario, y una simple compulsa de precios nos indica la diferencia que existe entre los anuncios y los de góndola. Ya probado que el Indec no refleja la realidad del mercado y los bombos y platillos con los que se anunciaron algunos proyectados experimentos de Moreno, sólo sirvieron para distraer la atención, estos, mencionando pescado para todos, carne para todos, fruta para todos, no bajaron los costos de la canasta familiar y tampoco incrementaron el consumo como para incidir masivamente en dicha canasta. La presidenta, cuya capacidad para la oratoria nadie cuestiona, todavía no ha explicado por qué, luego de haberse vencido los plazos para que las investigaciones del "ferrocidio" de Once tuvieran algunos indicios de seriedad, se pudiera saber la realidad del mismo, las sanciones impuestas, las correcciones realizadas por TBA y se informara del estado actual del sistema que mueve cientos de miles de argentinos diariamente y las normas de seguridad con las que se viaja en estos días posteriores a la tragedia. ¿Qué cambió? ¿Quién garantiza la vida de esos pasajeros? ¿Qué sanciones se le aplicaron al concesionario? ¿Qué cambios tiene pensado el flamante secretario de Transporte para ponerle un broche final a un tema que hace tres meses da vueltas sin informaciones oficiales y que nos demuestre que realmente existe preocupación por resolverlo? ¿En qué quedaron los informes que en 15 días deberían estar listos sobre la investigación de las causas del mismo? ¿Cuál será la solución que nos proponen y en manos de quiénes estará el futuro sistema de transporte? Son demasiadas preguntas sin respuestas, y los familiares de las 51 víctimas fatales merecen al menos una explicación coherente de parte de las autoridades para que tengan un mínimo de consuelo. Mientras, ¿qué hace el Parlamento con el proyecto de recuperación ferroviaria que duerme en sus despachos? ¿Tendremos que esperar otra tragedia similar para que se mueva y se sacuda la sensibilidad de nuestros dirigentes?
Angel M. Contestí