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Música, color y fuegos artificiales

A más de tres décadas desde que se convirtieron en la banda más caliente del rock y 15 años de su debut en la Argentina, Kiss volvió a Buenos Aires para ofrecer un show que forma parte del "Alive 35 Tour", y fue un verdadero festejo de cumpleaños.

Martes 07 de Abril de 2009

A más de tres décadas desde que se convirtieron en “la banda más caliente del rock” y a 15 de su debut en Argentina, el grupo Kiss regresó a Buenos Aires para ofrecer un show que forma parte del “Alive 35 Tour”, lo que se dice un festejo de cumpleaños. No faltó nada. Fue un recorrido histórico por sus hits con todos y cada uno de las escenificaciones que los convirtieron en un mito de la cultura pop. Maquillados, con sangre chorreando, guitarras que disparan, vuelos sobre el público, y cientos de fuegos artificiales, aunque sin los pollitos, Kiss demostró por qué tiene una legión de fans de antes y de ahora, de los cuales 54 mil coparon el domingo por la noche el estadio de River Plate, y por qué vale la pena ver un espectáculo donde la parafernalia es el mensaje.

Quizás el paso de los años haga que algunos de los trucos parezcan grotescos, pues lo que ha cambiado es la percepción sobre esos pases casi mágicos. La de los compraban discos de vinilo y tuvieron que explicarle a algún contemporáneo qué era eso de una banda de rock que se presentaba con la cara tapada por dibujos. Y la de quienes aún observan con fascinación los movimientos monstruosos de Gene Simmons y el don de frontman de Paul Stanley. Son los que aplauden los solos de un Ace Frehley y de Peter Criss, seguramente sin preocuparles que quienes están detrás de los disfraces cósmico y gatuno de aquellos integrantes originales de la banda neoyorquina son Tommy Thayer en guitarra y Eric Singer en batería.

Los primeros mencionados, con cintura de pollo, menos pelos, padres y tíos de los segundos pero no sin sus remeras negras, gozaron de la primera parte del show repleta de temas de los discos primigenios. Si hasta pareció que un viaje en el tiempo los transportó a “Kiss Alive”, de 1975, el primer trabajo en vivo del grupo. De entrada y luego de la famosa frase de presentación ("You wanted the best, you got de best the hottest band in the world... Kiss), sonaron “Deuce”, “Stratter” y "Parasite", para luego hacer un superclásico como “"Hotter than Hell" que termina con Simmons echando fuego por la boca. También Singer tuvo su gran momento en “100.000 years" con su batería subiendo hacia el techo del escenario, así como Thayer en “She” cerrando su set con disparos salidos de su guitarra. "Black Diamond", “C’Mon and love me” y “Cold gin” se abrieron paso entre las acostumbradas arengas de Stanley y las muecas demoníacas de Simmons. Ahí nomás llegó la apoteosis. Millones de papelitos y decenas de explosiones le pusieron color y emoción a una versión de “Rock and Roll All Nite” marcando un parate que siguió con el presunto bis, otra tanda de temas más contemporáneos pero con la misma fuerza del rock.

La foto de los cuatro integrantes de frente a la pantalla y de espaldas al público coronó una fiesta que siguió. Todavía faltaba el único tema de la época de caras lavadas, “Lick it up” y el archihit “I was made for lovin’ you”, el acto de Simmons de escupir sangre y una versión de “Love Gun” que hizo que Stanley volara por encima de la multitud. Y antes comenzaban sus presentaciones con “Detroit Rock City”, este tema sirvió para cerrar un show de alto despliegue técnico y de añejas emociones.

En dos horas y pico de recital, Kiss puso sobre escena no solamente toda su parafernalia, sino los momentos que anidan en la memoria de sus fans. Representaciones que han poblado a la cultura pop de fuertes íconos de reconocimiento en aquellos en los habita el rock. Todos saben que hace 30 años ver a un hombre vestido de demonio con un bajo con forma de hacha y sangre corriendo por su pera y su pecho era perturbador. Hoy es parte de la historia del rock y de las tres y hasta cuatro generaciones que fueron en busca de música, color y fuegos articiales. No salieron defraudados.

Kiss se presentó en el marco del festival Quilmes Rock, del que también participaron Radiohead, Iron Maiden y Los Piojos como números principales. Como teloneros de los enmascarados, el domingo estuvieron Masacre, Molotov, Las Pelotas y Los Ratones Paranoicos.

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