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Moyano y Barrionuevo se mostraron juntos y le pegaron duro al gobierno

Las CGT opositoras reclamaron "paritarias sin techo y anticipadas" y apuntaron a Scioli, Massa y De la Sota por no haber asistido. La reunificación de la CGT, sólo una expresión de deseos.  

Martes 21 de Enero de 2014

Con un duro documento contra el gobierno, la CGT Azopardo de Hugo Moyano y la CGT Azul y Blanca de Luis Barrionuevo cerraron ayer su cumbre sindical y reclamaron "paritarias gremiales libres, sin techos y anticipadas", al tiempo que también cuestionaron a los invitados ausentes: Sergio Massa, Daniel Scioli y José Manuel de la Sota.

El camionero y el gastronómico acusaron al gobierno de "incapacidad en la gestión para la solución de los problemas", al emitir una declaración final del plenario nacional de Mar del Plata.

Al encuentro, que se realizó en el Hotel Presidente de la ciudad balnearia, asistieron dirigentes de más de 100 gremios, pero —tal como lo habían adelantado— no asistieron Scioli, Massa y De la Sota, los tres potenciales candidatos del peronismo que los sindicalistas habían invitado.

Lo que había sido imaginado como un encuentro político quedó reducido a una reunión puramente sindical por las ausencias de los presidenciables, quienes terminaron siendo blanco de críticas de ambos popes gremiales (ver aparte) por haber tomado la decisión de no ir.

En cambio, una presencia relevante fue la de el titular de la Unión Tranviarios Automotor (UTA), Roberto Fernández, quien al menos formalmente aún pertenece a la CGT oficialista que conduce el metalúrgico Antonio Caló. "No vengo en representación de alguna CGT sino porque más que nunca tenemos que estar unidos y porque demandamos los mismos derechos" que las centrales opositoras, subrayó.

Al tomar la palabra en el inicio del plenario, Moyano sostuvo que en los últimos años "se duplicó la pobreza y la falta de trabajo porque no han sabido gobernar".

Además hizo alusiones al camino de unidad que debe iniciar el movimiento obrero, aunque tras este plenario quedó demostrado que podrá haber un acercamiento entre las dos CGT opositoras, pero la confluencia con la CGT cercana al gobierno será un proceso mucho más extenso.

Al respecto, Moyano evaluó que "éste es el comienzo de una nueva etapa del movimiento obrero, con la construcción de la unidad, más allá de pequeñas diferencias" con otros pares.

Por su parte, Barrionuevo sostuvo que la reunión "se hizo para buscar la unidad con todos, sin exclusiones, como se hizo en otras oportunidades" y, según dijo, apuntó "a la paz social".

Expresó que su acercamiento a Moyano "no es una reunión corporativa o para entorpecer al gobierno" y aclaró: "De nosotros no va a salir una desestabilización y solamente no vamos a dejar de reclamar los intereses del movimiento obrero".

El documento difundido tras el cónclave manifestó la preocupación de ambas centrales por la situación del país y se pidió abrir una "lucha contra la inflación y la actual devaluación que repercute contra el poder adquisitivo de los trabajadores", y una "equiparación de los haberes mínimos jubilatorios con el salario mínimo vital y móvil".

También se hizo hincapié en la necesidad de lograr "la unidad de movimiento obrero como elemento vertebral para la solución pretendida" a los temas que preocupan, y exigió la "eliminación del impuesto al trabajo", en alusión al gravamen de ganancias en los salarios.

"¿Qué sucede entre nosotros que vivimos entrando y saliendo de las crisis? El gran desafío para el 2014 es romper este círculo maldito, tal como otras generaciones de argentinos que vieron los recursos del país y la nobleza de nuestro pueblo y partieron en búsqueda del futuro", añadieron las centrales opositoras.

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