Edición Impresa

«Moyano no expresa en forma solidaria a toda la clase obrera»

Los duelos verbales de Navarro con las espadas más consecuentes del grupo editorial orientado por Héctor Magnetto y con conspicuos dirigentes del arco opositor al proyecto que nació en el 2003 han sido sencillamente antológicos.

Domingo 12 de Agosto de 2012

Su figura, que alcanza casi los dos metros, es imponente. Y todo ello coronado por una voz estentórea de la que se vale para delinear un discurso ideológicamente claro y coherente, sin desdeñar a su vez la profundidad en el análisis, lo cual lo torna una «rara avis» en el panorama político argentino. El diputado provincial bonaerense Fernando «Chino» Navarro, que de él se trata el destinatario de la somera descripción que antecede, un hombre que sabe «indignarse» como pedía el gran novelista vasco republicano Miguel de Unamuno, integra la mesa de conducción nacional del Movimiento Evita (ME), que sesionó recientemente en Rosario.

   El «Chino» ha sido un asiduo concurrente a los programas de análisis político del canal de noticias TN, del Grupo Clarín. El defiende la decisión política de concurrir a esos debates que ofrece el multimedios por aquello de que “hay que ocupar todos los espacios posibles”. Los duelos verbales de Navarro con las espadas más consecuentes del grupo editorial orientado por Héctor Magnetto y con conspicuos dirigentes del arco opositor al proyecto que nació en el 2003 han sido sencillamente antológicos.

   Respecto de la ruptura entre el líder cegetista Hugo Moyano y el gobierno de Cristina Fernández, Navarro aseguró a La Capital que el dirigente camionero “no expresa en forma solidaria a toda la clase obrera”. No obstante, el legislador bonaerense admitió que “lo ideal sería que esta ruptura se remediara”, y que si el fundador del MTA decide “volver a este proceso, nadie le va a cerrar la puerta”.

   —¿Cómo evalúa el ME la operación mediática que se viene desarrollando fundamentalmente desde el Grupo Clarín para ahondar el enfrentamiento entre Cristina y el gobernador de Buenos Aires Daniel Scioli?

   —Coincido en que el Grupo Clarín «exacerba, amplifica y agrega» a un debate que ya existe. En algunas ocasiones, Clarín «inventa» un tema, lo desarrolla y sobre eso genera un debate o una polémica, incluso en el seno del propio movimiento nacional. En el caso de Scioli y el gobierno nacional no es así, porque el propio gobernador, al plantear su legítima aspiración a ser candidato presidencial en el 2015, sumó un elemento que genera posibilidades de discusión y debate. A nosotros nos parece que es un error el haberse apresurado a lanzarse, porque quienes apoyamos su reelección lo hicimos para que sea gobernador desde el 2011 al 2015, considerando que Buenos Aires tiene muchas cosas que su gestión realizó bien, otras cuestiones por corregir y medidas que aún no ha encarado. ¿Y por qué «amplifica» Clarín; por qué le interesa dividir, romper? Al no haber una fuerte oposición articulada en los partidos (una de las características de esta etapa), y teniendo en cuenta que se aproxima el momento en que, según dispone la ley de medios, tiene que desinvertir y adecuar su patrimonio sobre todo en los canales de TV, donde de sus casi 300 señales debe reducirse a 24 a partir del 7 de diciembre, la «desesperación» que esa situación le provoca hace que esté operando permanentemente.

   —Esa actitud era esperable...

   —Sí. De todas maneras a mí me sorprendió cuando leí hace una semana a Eduardo van der Kooy, relacionando por el hecho de la resocialización de los presos por delitos graves una foto de Eduardo Vázquez, de Callejeros (que generó un gran debate), afirmar una serie de hechos totalmente falsos y disparatados: que lo hacían sin autorización judicial, que iban a actos políticos K, y que salían sin custodia. Las tres cosas se demostró que eran absolutamente falsas. No obstante, siguieron dando el debate y Van der Kooy termina vinculando: a La Cámpora, a Batayón Militante, a los Montoneros y a organizaciones delictivas que eran «usadas» por Montoneros. Ellos, que se creían dueños de la democracia, jefes de la política nacional, hoy se encuentran con que hay un gobierno que está dispuesto a hacer cumplir la ley, a democratizar todas las voces en el marco de los medios de comunicación.

   —Desde determinados sectores se especula con la posibilidad de que Scioli bien pueda transformarse en el candidato de la derecha...

   —Nosotros consideramos que el único lugar donde el gobernador bonaerense puede desenvolver su política, más allá de que sea o no candidato, es en el Frente para la Victoria (FpV). Ahí es donde ha crecido, donde ha obtenido votos. También es donde lo visualiza la mayoría de la población, sobre todo aquellos que han votado a Néstor, a Cristina y también lo han votado a él, como vicepresidente o como gobernador acompañando a Cristina. Incluso en una encuesta que salió hace unos días en Página/12, cuando miden a Scioli en contra de Cristina los votos que obtiene son menores. Esto habla de que una cosa es Scioli en relación con el FpV y otra cosa es solo. Igual me parece un debate secundario, porque falta mucho para el 2015. Hay tantas cuestiones por consolidar buenas en la Argentina, pero tantas para corregir y tantas por resolver después de 60 años de destrucción del aparato productivo y del Estado, que no se van a solucionar en diez años. En el marco de una crisis económica internacional y regional no menor, pensar en candidaturas es casi una cachetada a los sectores más humildes de nuestra sociedad. Ellos son los que más pelean día a día para sostener este proceso de crecimiento. No son funcionarios y no ocupan cargos, pero son los que todos los días ponen el hombro para que la Argentina avance.

   —¿Cuál es la visión desde el ME en torno al conflicto entre el gobierno y la CGT?

   —Entre Moyano y el gobierno nacional lo que hubo, de parte del camionero, es una disputa de liderazgo considerando que tenía que ser el co-conductor del proceso nacional, junto con Cristina, y fue generando distintos desafíos en el último año largo que no se condicen con los intereses ni de los trabajadores ni del movimiento nacional. La puja tiene que ver más bien con sus aspiraciones particulares o lo que él expresa de un sector de los trabajadores que están muy bien, y es bueno que así sea y ojalá todos los trabajadores estuvieran muy bien. Moyano no expresa en forma solidaria a toda la clase obrera. Y eso fue tomando una dinámica que, más allá de la voluntad del gobierno, lo colocó a Moyano en la vereda de enfrente. Yo digo que el camionero cruzó el Rubicón al revés, y termina lanzando un paro (que luego no lo fue) en TN. Hoy, más allá de que plantee consignas que nosotros podemos compartir, como el trabajo legal y otras cuestiones sobre las que hay acuerdo, lo hace para debilitar a un gobierno que es el que más ha hecho por los trabajadores y los sectores populares. Objetivamente, aunque no sea su intención, fortalece a los sectores del poder que son los que trabajan para que esas consignas que Moyano plantea no se cumplan.

   —¿Cómo caracterizan al sector antimoyanista?

   —Creo que son gremios donde hay historias diversas, raras. Moyano en los ’90 se opuso a la destrucción del Estado y del aparato productivo, y hoy hay dirigentes de la CGT pro oficialista enfrentados al camionero que durante el menemismo avalaron ese modelo, o cuanto menos se hicieron los distraídos. De este proceso tenemos que aprender que lo que debemos priorizar es la política, porque cuando uno sigue la trayectoria de personas o incluso de gremios se puede confundir. Como dijo Cristina en Huracán, el 11 de marzo del 2011: “No preguntamos de dónde vienen, aunque lo sabemos, sino adónde van”. Si se encaminan en dirección a construir una sociedad más justa, inclusiva, sin pobreza, bienvenidos sean.

   —¿El diferendo gobierno-CGT puede interpretarse como un cambio estratégico para construir poder con los movimientos sociales como eje del proceso, en detrimento del movimiento obrero organizado?

   —La alianza de un gobierno como el que encabezó Néstor Kirchner y ahora Cristina, que ha privilegiado a los sectores más desposeídos, es sin duda con la clase trabajadora. Esta última no está expresada acabadamente ni en la CGT de Moyano, que hoy es minoritaria, ni en ninguna de las dos CTA, ni en las otras CGT (la de Antonio Caló y la de Luis Barrionuevo). Hay una fragmentación en el movimiento obrero, como consecuencia de lo que pasó en los ’90, y eso después se expresa en la superestructura. Pero está claro que si obtuvimos el 54% de los votos, es porque la mayoría de la clase obrera avaló, votó y apoya a este gobierno. Hoy, las encuestas de imagen e intención de voto indican claramente que el mayor apoyo que tiene nuestro gobierno es en los sectores del trabajo. Lo ideal sería que esta ruptura se remediara. Ojalá Moyano vuelva a este proceso. Nadie le va a cerrar la puerta.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario