Moscú "desaparece" bajo el humo de grandes incendios forestales
Moscú desaparece en una oscura niebla, un humo pestilente que provoca náuseas a los transeúntes. Debido a la peor ola de calor en 140 años y los incendios forestales, los más de diez millones de habitantes apenas pueden respirar...

Domingo 08 de Agosto de 2010

Moscú desaparece en una oscura niebla, un humo pestilente que provoca náuseas a los transeúntes. Debido a la peor ola de calor en 140 años y los incendios forestales, los más de diez millones de habitantes de la metrópoli más grande de Europa apenas si pueden respirar en estos días.
  El número de incendios forestales en el país ha vuelto a aumentar hasta los 577, de los que 101 son de gran envergadura y abarcan una superficie de más de 165.000 hectáreas, según un parte del Ministerio para Situaciones de Emergencia. El fuego, que ha matado a más de 50 personas, afecta a al menos 15 parques nacionales.
  El humo provoca escozor en los ojos, reseca la garganta e irrita las fosas nasales. En la Plaza Roja, más bien de color gris en estas fechas, miles de turistas desfilan con barbijos en un intento de cubrirse de alguna forma de la atmósfera irrespirable.
  “Es terrible. Nadie dice que esta polución es tan dañina para la salud porque quieren evitar que cunda el pánico. Pero yo me quedo en casa, con las ventanas cerradas”, contaba Alexei, un moscovita de 28 años.
  Pocos son los ciudadanos que se atreven a salir sin protección a la calle. El que no tiene una máscara recurre a un paño húmedo o utiliza algodón o vendas para protegerse. Varias mujeres llevaron a sus hijos al médico con eczemas en la piel o una tos persistente.

Mortandad. Las autoridades recomiendan a las personas mayores desde hace días que no salgan de sus casas. En cifras generales, la tasa de mortalidad ascendió en Moscú en un 50 por ciento en julio en comparación con el mismo mes del año pasado, con más de 14.000 defunciones.
  En la capital, un lugar bastante contaminado de por sí, las terrazas permanecen libres. Incluso los bares nublados por el humo de cigarrillos parecen más salubres que las calles estos días.
  Las autoridades moscovitas hacen todo lo posible por no intranquilizar a la población. La contaminación es “muy alta”, con una proporción de monóxido de carbono en el aire hasta siete veces mayor de lo habitual, informan, pero sin dar detalles sobre los posibles riesgos para la salud.
  Ello, pese a que la nube de humo ha convertido a los moscovitas en realidad en “fumadores empedernidos”.
  Cada vez hay más rusos que empiezan a sentir las consecuencias de la contaminación.
  A la fatiga y el malestar general se suman la alta presión sanguínea y sobre todo los dolores de cabeza.
  Los servicios médicos de urgencias trabajan sin pausa desde hace días.
  En la capital se empieza a ver también a gente andando con literas por las calles. Son ciudadanos que prefieren pasar la noche en sus oficinas climatizadas o en las casas con mejor aire de algunos amigos.
  Algunas empresas confirman que han dado cobijo a familias enteras que viven en las zonas más afectadas por la contaminación en la capital. El desasosiego aumenta en la capital. Las autoridades, por ahora, han prohibido los eventos masivos, y los parques de diversiones permanecen cerrados.
  Las patrullas policiales han recibido también la orden de ir con las sirenas encendidas para que puedan ser reconocidas más fácilmente. Los efectivos están asimismo encargados de llamar a los servicios de primeros auxilios en caso de ser necesario y llevan medicamentos y agua en sus vehículos.
  El presidente de Rusia, Dmitri Medvedev, decidió en tanto interrumpir sus vacaciones en el mar Negro y calificó la situación de “terrible” a su regreso a Moscú.
  El sol es apenas un débil punto luminoso en la capital. El tráfico aéreo ha sufrido graves retrasos en los aeropuertos y el humo se ha colado incluso en los túneles del metro moscovita. l