Morir de hambre
Mientras la breve cadena nacional emitía la inverosímil presencia de Scioli en José C. Paz, colgado del saco de Lula Da Silva, sospechado éste de corrupción en Brasil y, mientras la presidente se rasgaba...

Miércoles 16 de Septiembre de 2015

Mientras la breve cadena nacional emitía la inverosímil presencia de Scioli en José C. Paz, colgado del saco de Lula Da Silva, sospechado éste de corrupción en Brasil y, mientras la presidente se rasgaba las vestiduras en un histriónico y exagerado mensaje que daba lugar a dudas si era real o ficción, alardeando de " no querer parecerse a países que echan inmigrantes y dejan morir chicos en las playas", paralelamente los medios anunciaban la muerte por desnutrición de un niño en el Chaco. Tenía tan sólo 14 años y muy bajo peso por falta de alimentos. Se observa en estos personajes una falencia inexplicable. ¿Cómo es posible que la mandataria nunca tome conciencia de la pobreza extrema que invade provincias del país que gobierna?¿Y Capitanich? Se pavoneó en la Casa Rosada, nunca tuvo un mínimo rasgo de responsabilidad para darle de comer a los pobres de su provincia. El periodista Lanata filmó un descarnado y conmovedor informe del abandono de personas que lloran su infortunio. Acéfalos de conciencia siguen su rumbo de propagandas políticas para perpetuarse en el poder, engañando y gastando dineros del Estado en su propio beneficio, tal como lo hizo Scioli en la cena de los industriales que recaudó más de 35 millones y nadie sabe su destino. Los hechos criminales hay que decirlos tal como son. Es lo que ha sucedido durante estos años ignorando a los pobres del norte y de todo el país, señalados y filmados por la prensa independiente. La Justicia debe revertir urgentemente esta dramática situación de los abandonados en la Argentina y darle a estos poderosos el escarmiento que se merecen o serán cómplices de este consciente "genocidio".

Alejandra Pérez Ortega / DNI 10.115.142