Martes 16 de Diciembre de 2014
Leyendo la carta titulada "Monumento herido", publicada en la edición del domingo 7 del corriente por la señora Mónica Garay, comparto su dolor, enojo e indignación. Creo que como docentes habrán hecho lo necesario para que los chicos aprendan como comportarse. Evidentemente algo falló, o tal vez no, y los que están fallando son los parámetros de convivencia y educación desde el hogar, que es donde se debe dar el puntapié inicial de la enseñanza. Basta con ver las calles, llenas de envoltorios de alfajores, caramelos, botellas, sorbetes, entre otras tantas cosas, ni hablar de las paradas de colectivos, de los balcones y qué decir de las pintadas con aerosol, ya sea en la apología de los clubes locales o de cualquier "organización" que reclama cualquier cosa, una de ellas, los "derechos humanos". ¿Y dónde están los "derechos humanos" de los dueños de las viviendas que las pintamos y arreglamos para que la ciudad luzca bella como merece? O de los ciudadanos que vivimos cerca de los colegios y que cuando terminan el ciclo lectivo tenemos que aguantar sus "festejos" con bombas de estruendo desde las cuatro de la madrugada, sin considerar que cerca hay sanatorios, gente enferma que no merece semejante desatino, y tener que soportar calles y veredas taponadas de "papelitos" que en el último de los casos debieran tirar en los patios del colegio. A mi criterio, en las escuelas está faltando una materia que debería ser obligatoria desde los inicios o sea desde los jardines y que debería llamarse "Comportamiento urbano", donde los niños aprendan a querer y cuidar la casa grande que es de todos y que lamentablemente se destruye a diario. Los bancos de las plazas, los contenedores, los monumentos, las columnas y todo lo que comprenda el mobiliario urbano, es de todos, y todos tenemos la obligación de protegerlos y procurar que estén limpios y cuidados. Lo del Monumento es muy triste y personalmente creo que el Ministerio de Educación o a quién corresponda deberían tomar las medidas necesarias y sancionar de alguna forma a los colegios que participaron de estos "festejos" y que están debidamente identificados, ya sea económicamente, con un aporte obligatorio, aunque sea pequeño de todo el alumnado o con el trabajo de limpieza correspondiente, pero esto ya es más difícil porque no es sólo pintura, el mármol travertino, por sus características no es fácil de limpiar y es muy costoso. Además, me pregunto: si se quejan tanto del costo de los libros y materiales de estudio, ¿quién les provee el dinero para comprar tantos aerosoles de pintura? Y por último: el Monumento tiene personal de vigilancia, que normalmente son de Gendarmería Nacional, ¿no pudieron hacer nada para evitar tanto desatino? ¿No pudieron pedir refuerzos? ¿La fuerza policial, no existe? ¿Cual es la "protección" con que contamos? No es justo que todos los ciudadanos tengamos que pagar por los desmanes de los que fueron tantos años al colegio y no aprendieron lo mínimo: querer y respetar a su ciudad.
Cristina Burgues
DNI 3.184.242