Viernes 04 de Septiembre de 2009
Concurrí con mi mamá, mi hermana y una amiga al tan ansiado recital de Ricardo Montaner en el Teatro Broadway, luego de una espera de dos meses desde que sacamos las entradas. Llegó el día, teníamos tertulia par. Al llegar nos informan que hubo un corte de luz, por tal motivo se demoraría el ingreso. Esperamos en la cola casi una hora, al ingresar y llevarnos a nuestros lugares, grande fue la sorpresa cuando nos mostraron las butacas que nos tocaban: las cuatro estaban con todo el tapizado roto y teníamos que tener cuidado al sentarnos porque se movían para un lado y otro. Quiero aclarar que no eran las únicas sino que todas estaban igual. Con el pasar del tiempo y al empezar el show la temperatura fue subiendo, no había aire acondicionado y lo peor de todo es que en el escenario pusieron dos ventiladores viejos para tratar de refrescar al cantante, un papelón. Nos dio vergüenza ajena la situación que estaba pasando Ricardo en el escenario: no obstante demostró ser un profesional con todas las letras e hizo un show impecable de casi dos horas y media. En nombre de todos los que estábamos ahí pido perdón a Ricardo por el momento que pasó con el calor que hacía. Y me pregunto ¿qué hace el dueño del teatro con toda la plata que recauda cada fin de semana? Fue una vergüenza que un cantante internacional como él tuviera que estar apantallándose con una toalla.
Luciana Bartolomé, luciana_ab3@hotmail.com