Monólogo francés en Tucumán

Domingo 24 de Junio de 2012

Jugar sin pelota es imposible. Defender permanentemente durante los ochenta minutos también. Si eso ocurre las posibilidades de conseguir un triunfo se reducen a la nada misma. Es imposible. Eso fue lo que les pasó ayer a Los Pumas y por eso terminaron sucumbiendo ante Francia por un lapidario 49-10 en el cierre de la ventana internacional IRB de junio.

El Monumental de Atlético Tucumán fue el mudo testigo de una de las peores actuaciones del seleccionado nacional, un equipo que ayer nunca pudo encontrar su norte y que se vio superado en todos los aspectos del juego por un rival que se aferró a su libreto y terminó dando una verdadera lección de cómo se juega al rugby moderno.

Ya desde el arranque mismo del partido Francia marcó el terreno, haciéndose dueño de la pelota y con ella del juego. Teniendo el control, el conjunto que dirige Phillippe Saint Andre no tuvo problemas en desnivelar y a medida que fueron pasando los minutos su juego se fue haciendo más compacto, seguro, incisivo.

Con un octavo imparable, un medioscrum impredecible y un apertura certero y pensante, Francia empezó a generar un juego que fue demasiado para estos Pumas, que ni aún apelando a la conocida garra lograron detener a los europeos.

El conjunto de Santiago Phelan tuvo pocas pelotas para jugar, y encima varias de ellas las perdió en el contacto, donde los franceses fueron más frontales y superiores, o bien las regaló con kicks intrascendentes. Le faltó reacción e ideas, y eso en cualquier deporte se paga muy caro.

Limitados solamente a defender, Los Pumas se vieron sobrepasados por la propuesta visitante. Fueron abrumados, sorprendidos a tal punto que al final del primer parcial ya perdían por paliza, un 30-3 irremontable. No por el marcador en sí, sino por la falta de respuestas y la sensación de desorden que dejaron en cada jugada.

En el complemento se esperó una reacción del conjunto argentino pero esta llegó cuando el partido se moría y cualquier esfuerzo no le podía torcer el brazo a la historia.

Hasta que llegó esa reacción del final en la que De la Vega apoyó el try del honor, Los Pumas fue un equipo anodino, que no jugó en conjunto y perdió todas las batallas, desde el uno a uno hasta el scrum.

Así el final fue más que previsible. Francia terminó floreándose ofreciendo lo mejor de su rugby champagne y Argentina sufriendo una derrota frustrante, dando un pasito para atrás que quizás sirva para tomar impulso para lo que se viene.