Momentos desafortunados
Escribo para compartir y plantear lo sucedido en la madrugada del domingo pasado y ver de qué manera, como papás, o más bien, como ciudadanos, podemos empezar a entender qué es lo que está sucediendo en estos tiempos y ver de qué manera se pueden evitar momentos tan desafortunados.

Sábado 27 de Noviembre de 2010

Escribo para compartir y plantear lo sucedido en la madrugada del domingo pasado y ver de qué manera, como papás, o más bien, como ciudadanos, podemos empezar a entender qué es lo que está sucediendo en estos tiempos y ver de qué manera se pueden evitar momentos tan desafortunados. Tengo tres hijas, adolescentes. Una de ellas fue a bailar a un conocido boliche de La Florida. Cerca de las dos y media me llama llorando, diciendo que le robaron todas las cosas de la cartera. Eso se convirtió en una anécdota casi insignificante cuando me pidió que por favor la busque ya que dos conocidas, comenzaron a agredirla llegando al punto de morderle la cara. Nada tan cercano a una actitud primitiva e irracional que sólo creemos que sucede en las películas. Y en esa actitud, absolutamente lamentable, mi hija era la protagonista. En algunos minutos, llegué al lugar, busqué a mi hija, por supuesto sin ningún responsable del boliche que se haya hecho cargo, rápida y eficazmente de lo sucedido. Nos dirigimos inmediatamente a realizar la denuncia a la comisaria 9ª. Salimos de allí, y en el camino hacia una guardia médica me llama mi hija mayor, también llorando, absolutamente desconsolada. Otro hecho desesperante. Y otra de mis hijas estaba allí. Salía de un bar en la zona de Pichincha, cuando en la esquina de Brown y Rodríguez, dos tiros, dos motochorros, irrumpen impunemente y no sólo les roban cartera, celulares, dinero, y demás, sino que los rociaron de gas pimienta. Así como leen. Entre tiros, y gas pimienta, tengo que agradecer que sólo les robaron. Cuando tratamos de tranquilizarnos y entrar a casa, mi hija mayor tuvo una reacción alérgica que incluyó un shock. Llamamos al médico de urgencia: Decadrón, Benadril y tranquilizante. Mucho miedo; agradecí que nos los hirieran. Mucha contención de toda la familia hizo que podamos descansar a las siete y media de la mañana. Cuando me levanté, dije: es domingo, raro domingo, suspendí el asado familiar y pensé en el futuro; ¿el futuro es de ellos? ¿El futuro es de mis hijas? Nos están robando el mañana de los que más queremos. ¿Podemos entre todos hacer algo?

Graciela Barletta

DNI 13.788.215