Mollaghan: "El legado es su profunda fe"

Lunes 02 de Mayo de 2011

El arzobispo de Rosario, José Luis Mollaghan, dijo ayer que en la beatificación del Papa Juan Pablo II “el pueblo de Dios manifestó todo su reconocimiento y lo que él significó para la Iglesia Católica”, y subrayó que “el legado de Karol Wojtyla es su profunda fe”. “En el día de la Divina Misericordia, que es el amor de Dios, el pueblo manifestó su gratitud e hizo visible todo lo que Juan Pablo II significó para la Iglesia durante su pontificado y también durante toda su vida”, dijo el arzobispo y destacó que “se dio un paso hacia ese definitivo camino al altar” de la santidad.

Maravilloso. Mollaghan sostuvo que “la beatificación es un hecho maravilloso en cuanto a tiempos, significados y también de participación porque al igual que hoy (por ayer) en Roma, miles y miles de personas ya pasaban a diario por la tumba de Juan Pablo II en las grutas del Vaticano para agradecerle su mensaje de amor y misericordia”.
  El arzobispo también destacó que “los jóvenes lo aclamaban, le decían «Juan Pablo II te quiere todo el mundo», lo seguían con devoción ayer (por anteayer), y hoy (por ayer) también porque eran miles los jóvenes que pasaron allí la noche para aclamar al Papa fallecido porque lo sienten cerca”.
  “Los jóvenes -explicó- necesitan tener esa figuras que ejerzan un fuerte liderazgo pero por su testimonio de vida, y el Papa fue uno de ellos, yo diría el más grande que hemos recibido en el final del siglo XX y principios del nuevo milenio”.
  “Juan Pablo II estuvo muy cerca también de los trabajadores, y esto lo debemos recordar hoy (por ayer) que celebramos el Día del Trabajador. El Papa experimentó lo que fue el trabajo duro en las minas de su Polonia natal”, acotó monseñor Mollaghan.
  “El Papa peregrino bregó por los derechos de los trabajadores, por la necesidad de un trabajo digno, de un salario justo. Sobre todo nos dejó el mensaje de que el trabajo siempre debe estar al servicio del hombre y no que el hombre esté al servicio del trabajo, como si fuera un dependiente”, advirtió.
  “El legado de Juan Pablo II está relacionado fundamentalmente con la fe: era un hombre de fe intrépida; desde su Polonia natal, en los momentos más difíciles de la guerra, de los agravios y las persecuciones, hasta su muerte”, afirmó monseñor Mollaghan. l (Télam