Domingo 09 de Septiembre de 2012
La ingesta indiscriminada, sin control médico y por recomendación de un "amigo". El uso psicogénico ante el temor de perder una erección, aún en franjas de edad que no lo necesitan. Un nuevo ejercicio de la sexualidad en varones de la tercera edad. Y la resistencia de las mujeres de pacientes mayores que quieren experimentar su vida sexual con menos urgencias. Esas son las constantes que aparecen en el consultorio urológico tras la irrupción del Viagra, un fármaco que al resolver la disfunción eréctil masculina provocó un aluvión de consultas.
"La sexualidad no es solamente la erección y la penetración. Se puede medir de otra forma. Pero existe un factor cultural machista muy fuerte que asocia la erección y el falo a la potencia y la virilidad", aclara desde el vamos el urólogo Fabio Sánchez Mazaferri, presidente de la Sociedad de Urología de Rosario. El médico indicó que en materia de disfunción eréctil circulan muchos mitos, lo que fomenta un uso sin control y expone a riesgos. En su consultorio advierte que "un número importante de pacientes toma la droga porque se lanzó a comprarla sin prescripción médica".
El sildenafil es un vasodilatador localizado que presenta riesgos si se consume asociado con nitritos o nitratos (se usan contra la hipertensión arterial). En casos de una patología cardíaca reciente, hipotensión arterial severa e insuficiencia hepática puede provocar "rubor, cefalea, palpitaciones y visión borrosa". Y además se desaconseja ingerirlo asociado con grasas o alcohol.
"Los comprimidos se administran según el grado de disfunción del paciente. Pero es importante aclarar que la droga actúa sobre la vasodilatación, no sobre el deseo. Es un medicamento que abrió la posibilidad de tratar esta patología, abrió la consulta, animó a muchos pacientes", dijo, aunque también disparó conductas desaconsejadas, como el uso experimental por parte de adolescentes o ante el temor al fracaso. "La aparición del Viagra produjo un folclore popular. Muchos los prueban para ver si se convierten en superhombres, pero no actúa sobre la libido. No se indica sin disfunción previa", remarcó Sánchez Mazaferri.
No todas son luces: entre los efectos negativos, se lo asocia a un aumento de contagios de sida en adultos mayores sin hábito de uso del preservativo.