Domingo 17 de Junio de 2012
Leí con detenimiento cada una de las dos cartas que recibí en los últimos dos domingos criticando un par de dibujos de mi autoría. Quiero contestar agradeciendo el tiempo que se toman en leer mis trabajos. Mis trabajos tienen firma y me hago cargo de todo lo que dicen mis textos. Mi opinión es pasible de críticas y elogios. Como toda opinión que a cara limpia aclara de qué se trata la ideología del firmante. No es que mi inclusión dentro de la mayoría de este país incline mis ideas esenciales. Tengo mi ideología y traté de hacer de ella el motor de mi vida. Pero al menos hoy, un 54 por ciento las respalda. Si alguna vez fuera parte de la minoría no declinaría mi esencia y tampoco ofendería a quien fuera parte de esa mayoría transitoria ni mucho menos usaría la violencia para hacer pensar diferente a otros. Sólo uso mis ideas para confrontarlas (no es mala palabra, significa "cotejar una cosa con otra, compararlas, teniéndolas a la vista") con la de los demás. En el caso de la primera carta, respeto su cuestión de fe, pues ante este tipo de pensamientos soy muy respetuoso. Desearía que también respeten (sin ofensas) la fe que hoy tengo en este proyecto nacional que coincide con la de los proyectos nacionales y populares que defendí a lo largo de mi vida. En el caso del segundo texto, no estoy a favor de ninguna piña. Salvo de la piña colada que me sirve para mezclar con un poco de ron. No defenderé la piña de D'Elía, la de Camaño, ni mucho menos la infinidad de piñas que se tiraron a trabajadores en estas últimas semanas, por el sólo hecho de pensar distinto. Y como no quiero quedar como el último que habló, quiero decirles que sólo contestaré a partir de ahora con mis dibujos a lo que venga. Es decir, con mis ideas. Amo la democracia y esta forma de debatir. De dejar ideas expuestas para que cada uno saque sus propias conclusiones. Ya bastante sufrimos que nos hicieran callar por el sólo hecho de pensar diferente. Un abrazo a ambas cartas. A ambos lectores. Y les agradezco la crítica. Sólo tengan en cuenta que en ningún momento mi objetivo es ofender a nadie, pero no habrá nadie que haga callar mi pensamiento. Ni aceptaré críticas ofensivas. Si alguien se sintió dolido le pido mis disculpas. Defender una ideología siempre tiene un costo. Y yo pago el mío día a día. Vaya todo mi respeto. Y exijo el mismo. Ni más, ni menos.
Horacio Fandiño (Dachi)
DNI: 12.788.410